Centroamérica se perfila como una de las pocas zonas que logran sostener el crecimiento en América Latina y el Caribe en 2026. Mientras la región en su conjunto avanzará apenas un 2,1 %. Además, países como Guatemala y Costa Rica encabezan un desempeño más sólido en medio de la desaceleración global.
El dato surge del informe Panorama económico de América Latina y el Caribe – Abril 2026, elaborado por el Banco Mundial. Dicho informe advierte que la región sigue siendo una de las de menor crecimiento en el mundo. Sin embargo, esto ocurre con diferencias marcadas entre países.
Guatemala aparece como uno de los motores de este mejor desempeño. El país proyecta un crecimiento cercano al 3,7% en 2026, impulsado principalmente por el consumo interno y el flujo constante de remesas familiares.
Costa Rica también destaca, con una economía que mantiene un ritmo dinámico gracias a las exportaciones de servicios. Particularmente, destaca en sectores de alto valor como tecnología y dispositivos médicos.

Región estable
En conjunto, países como Guatemala, Costa Rica, Honduras y El Salvador muestran un crecimiento relativamente sólido dentro de América Latina, respaldado por factores que combinan demanda interna y vínculos externos.
Uno de los pilares clave de este desempeño son las remesas. El dinero enviado por migrantes sostiene el consumo de millones de hogares y se ha convertido en un motor económico central en varios países de la subregión.
A esto se suma el crecimiento de sectores como el turismo, el comercio y los servicios. En El Salvador, por ejemplo, mejoras en seguridad han impulsado la actividad económica. Mientras tanto, otros países aprovechan su cercanía con Estados Unidos para atraer inversión.

El fenómeno del “nearshoring”, que lleva a empresas a trasladar operaciones más cerca de Norteamérica, también comienza a beneficiar a Centroamérica. Esto fortalece su integración en cadenas de valor regionales.
Sin embargo, el informe advierte que este crecimiento tiene bases frágiles. La inversión sigue siendo limitada y gran parte del dinamismo depende de factores externos, como las remesas o la demanda internacional.







