La posibilidad de que el fenómeno de El Niño se forme en los próximos meses aumentó significativamente y ya alcanza un 82 %, según el más reciente informe del Centro de Predicciones Climáticas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El fenómeno preocupa especialmente a Centroamérica, donde varios países ya enfrentan olas de calor extremas, sequías y déficit de lluvias.
La NOAA explicó que, entre mayo y julio, las probabilidades de formación de El Niño crecieron desde el 61 % registrado en abril hasta el 82 % en mayo. Además, el organismo estadounidense estima un 96 % de probabilidades de que el fenómeno se mantenga durante el invierno del hemisferio norte, entre finales de 2026 e inicios de 2027.
Los científicos monitorean principalmente el calentamiento del océano Pacífico en la zona conocida como Niño 3.4. cuando la temperatura supera de manera sostenida los +0.5 grados Celsius, se confirma oficialmente la presencia de El Niño.
Actualmente, la NOAA reporta que esa anomalía oceánica se encuentra en +0.4 grados Celsius, apenas una décima por debajo del umbral necesario para declarar el fenómeno.

Cautela sobre la intensidad
Aunque en abril algunos modelos climáticos sugerían la posibilidad de un “Súper Niño”, el nuevo pronóstico mantiene cautela sobre la intensidad que podría alcanzar el evento. Según los expertos, ninguna categoría de intensidad supera todavía el 37 % de probabilidad.
La NOAA también recordó que los eventos más fuertes de El Niño no garantizan automáticamente desastres más severos, aunque sí aumentan las probabilidades de impactos extremos como sequías prolongadas, temperaturas elevadas y alteraciones en los patrones de lluvia.
El fenómeno preocupa especialmente en países centroamericanos como El Salvador, donde ya se registran condiciones climáticas extremas. El Ministerio de Medio Ambiente reportó que el país atraviesa actualmente su tercera ola de calor de 2026, con temperaturas que han alcanzado hasta los 42 grados Celsius en algunas zonas.
Las autoridades salvadoreñas señalaron que esta nueva ola de calor comenzó el pasado 8 de mayo y afecta lugares como Güija, Acajutla, Los Naranjos, Perquín, Cojutepeque, Ahuachapán y La Unión. El episodio ocurre en medio de un periodo de transición hacia la temporada lluviosa, pero con déficit de precipitaciones y altas temperaturas que ya generan preocupación en la región







