La calidad del agua en Centroamérica continúa reflejando profundas desigualdades sociales y económicas, según revela el informe “Water Quality: A Mirror and Magnifier of Structural Inequalities and Social Injustice” (Calidad del agua: un espejo y un amplificador de las desigualdades estructurales y la injusticia social), elaborado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (ONU-INWEH).
En Centroamérica, Costa Rica aparece como el país con mejor desempeño regional en materia de acceso seguro al agua y equidad social, mientras que Guatemala figura entre las naciones con mayores desafíos, especialmente por problemas relacionados con infraestructura hídrica, desigualdad y vulnerabilidad social.
El estudio advierte que el acceso al agua potable segura no depende únicamente del crecimiento económico, sino también de factores como la gobernanza, la inversión en infraestructura, la desigualdad de género y la capacidad institucional de cada país.
La investigación analizó 138 países del llamado Sur Global mediante un Índice de Vulnerabilidad de la Calidad del Agua (WQVI), que combina indicadores sobre seguridad del agua potable, riqueza y desigualdad de género.
El informe señala que más del 54 % de los países evaluados registran niveles inferiores al umbral recomendado de seguridad hídrica, lo que evidencia problemas persistentes de acceso a agua potable segura en buena parte del mundo en desarrollo.
Asimismo, el documento concluye que el 61 % de las naciones analizadas enfrenta simultáneamente vulnerabilidades económicas, sociales y de calidad del agua, situación que afecta a cerca de 2,000 millones de personas.
Los investigadores destacan que en Centroamérica las desigualdades territoriales continúan marcando la diferencia entre zonas urbanas y rurales. Mientras algunos sectores cuentan con sistemas modernos de distribución y tratamiento, muchas comunidades dependen todavía de fuentes contaminadas o de acceso limitado.
El estudio también subraya el impacto que tiene la desigualdad de género en el acceso al agua. En numerosos hogares de bajos ingresos, mujeres y niñas siguen siendo responsables de recolectar agua, lo que limita sus oportunidades educativas y laborales.
Entre las principales amenazas para la región, el informe identifica el cambio climático, la urbanización acelerada, la debilidad institucional y la falta de inversión sostenida en infraestructura hídrica. Estas condiciones incrementan el riesgo de contaminación y reducen la capacidad de respuesta de los países más vulnerables.
El documento propone que los gobiernos centroamericanos impulsen políticas integrales enfocadas en mejorar la infraestructura de agua potable, fortalecer la gestión pública, ampliar la participación comunitaria y reducir las brechas de desigualdad social y de género.
Además, recomienda crear alianzas regionales para enfrentar desafíos compartidos como sequías, contaminación y salinización de fuentes de agua, así como promover inversiones sostenibles con enfoque de justicia ambiental.
Los autores concluyen que la calidad del agua no solo es un indicador ambiental, sino también un reflejo de la capacidad de los países para garantizar equidad, salud pública y desarrollo sostenible.






