Honduras enfrenta una nueva amenaza climática en medio de su intento por estabilizar la economía. El fenómeno de El Niño podría provocar sequías prolongadas y pérdidas en cultivos básicos como maíz, frijol y sorgo en al menos 10 departamentos del país, según advertencias incluidas en el más reciente informe del Banco Central de Honduras (BCH).
La alerta surge en un contexto político y económico sensible para Honduras, apenas meses después del cambio de gobierno y la llegada de Nasry Asfura a la presidencia. Aunque el país muestra señales de recuperación económica impulsadas por exportaciones, remesas y crédito privado, el clima vuelve a amenazar uno de los sectores más vulnerables: la agricultura.
El informe señala que existe una probabilidad creciente de que El Niño se fortalezca entre agosto y septiembre de 2026, fenómeno asociado a temperaturas más altas, reducción de lluvias y afectaciones severas en zonas agrícolas del corredor seco centroamericano.
Entre las áreas más expuestas aparecen departamentos donde miles de familias dependen directamente de cultivos de subsistencia. El BCH advierte que el estrés hídrico y las lluvias irregulares podrían reducir rendimientos agrícolas y afectar principalmente la producción de maíz, frijol y sorgo, alimentos clave para el consumo interno hondureño.

La preocupación también crece por el posible impacto sobre los precios de alimentos y el empleo rural. En muchas comunidades del país, especialmente en el corredor seco, las pérdidas agrícolas suelen traducirse en menos ingresos, migración y mayores niveles de inseguridad alimentaria.
El escenario climático amenaza además uno de los pocos motores económicos que han mostrado recuperación en 2026. El propio BCH destacó recientemente que productos como café, banano, piña y camarón impulsaron parte del crecimiento económico gracias al aumento de exportaciones y la demanda internacional.
Analistas advierten que Honduras continúa siendo altamente vulnerable a fenómenos extremos debido a la dependencia de la agricultura, la limitada infraestructura hídrica y la fragilidad económica de miles de pequeños productores. La combinación entre calor extremo, sequías y lluvias irregulares podría agravar todavía más la situación social en algunas regiones.
Pese al crecimiento económico de 4 % registrado durante el primer trimestre del año, el BCH reconoce que el desempeño de Honduras en 2026 dependerá en gran parte de factores externos y climáticos. La evolución de El Niño, los precios internacionales y la capacidad del gobierno para responder a posibles emergencias agrícolas marcarán buena parte del panorama económico en los próximos meses.







