Nicaragua continúa figurando entre los países de América con importantes flujos de desplazamiento forzado, de acuerdo con el más reciente informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que documenta un aumento sostenido de personas que buscan protección fuera de sus fronteras.
El estudio “Tendencias en las Américas: Desplazamiento Forzado en 2025” indica que al cierre del año pasado se contabilizaron 30,000 personas refugiadas nicaragüenses y otras 264,000 que permanecen como solicitantes de asilo en distintos países del continente y otras regiones.
Las cifras reflejan que Nicaragua -que sufre una convulsión política desde 2018 debido a la represión de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo- se mantiene entre los principales países de origen de personas que requieren protección internacional en América, una situación que continúa generando presión sobre los sistemas migratorios y de refugio de los países receptores.
El informe señala que las Américas concentraron 22.8 millones de personas desplazadas por la fuerza al finalizar 2025, convirtiéndose en la región con la mayor cantidad de desplazados a nivel mundial. Dentro de ese contexto, la situación nicaragüense forma parte de una dinámica regional marcada por movimientos migratorios complejos y prolongados.
ACNUR destaca que los patrones de desplazamiento en la región incluyen solicitudes de asilo, refugio, movilidad transfronteriza y desplazamientos internos, fenómenos que afectan a diversos países de América Latina y el Caribe.
La agencia de Naciones Unidas sostiene que la cooperación regional sigue siendo fundamental para garantizar protección a quienes abandonan sus países y para fortalecer los mecanismos de integración en las naciones de acogida.
Asimismo, el organismo resalta que varios países han impulsado programas de regularización y acceso a servicios básicos para las personas desplazadas, con el objetivo de facilitar su inclusión económica y social.
El informe concluye que los desafíos humanitarios relacionados con la movilidad forzada continúan vigentes en la región, por lo que será necesario mantener los esfuerzos internacionales para atender a las poblaciones que requieren protección y soluciones duraderas.






