Más de 200 dirigentes y líderes de izquierda y progresistas de todo el mundo llamaron este 30 de septiembre a rechazar la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo y reclamar el restablecimiento de las libertades públicas en Nicaragua.
Políticos, parlamentarios, intelectuales, académicos, artistas y defensores de derechos humanos de distintas partes del mundo, llamaron a las fuerzas progresistas y de izquierda de América Latina a exigir la liberación de los presos políticos y presionar a la dictadura.
El pronunciamiento, titulado Autodeterminación y soberanía para Nicaragua fue encabezado por el expresidente chileno Gabriel Boric.
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Los firmantes sostienen que defender la democracia y los derechos humanos no significa respaldar intervenciones extranjeras, sino garantizar que los nicaragüenses decidan libremente su futuro.
«No pedimos que nadie decida por Nicaragua. Pedimos precisamente lo contrario, que sea el pueblo nicaragüense quien decida su futuro», señala el documento.
La declaración aparece pocos días después de que una treintena de expresidentes de América Latina y España cuestionara el deterioro democrático en Nicaragua, Cuba y Venezuela, en una nueva muestra de la creciente presión internacional sobre el régimen nicaragüense.

La izquierda, ante el legado sandinista
Entre los firmantes figuran Mario Bergara, dirigente del Frente Amplio uruguayo; Antonia Urrejola, exrelatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para Nicaragua; Paulo Abrão, exsecretario ejecutivo de la CIDH, y el escritor peruano Santiago Roncagliolo.
El documento cuestiona a los sectores de la izquierda que todavía identifican al régimen con la Revolución Sandinista de 1979.
Los firmantes sostienen que sus principios no justifican la concentración del poder en una familia ni la persecución política.
También señalan las protestas de abril de 2018 y la represión estatal, que dejó cientos de muertos, como un punto de ruptura.

Presión en Washington y la OEA
El pronunciamiento coincide con una nueva fase de presión diplomática sobre Managua.
Este 30 de septiembre, el Senado estadounidense celebró una audiencia sobre la crisis política nicaragüense, mientras que la Organización de Estados Americanos (OEA) tiene prevista para el 2 de octubre una reunión de cancilleres para examinar la situación y posibles medidas.
Un proyecto de resolución impulsado por Perú y respaldado por Estados Unidos y Colombia plantea exigir la liberación de los presos políticos, el restablecimiento de las libertades públicas y la devolución de bienes confiscados.
También propone crear un grupo ministerial que prepare opciones de acción diplomática, política, económica y financiera coordinada, con recomendaciones en un plazo de 30 días.
Brasil ha planteado una alternativa centrada en promover el diálogo.
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Nicaragua sigue sufriendo
Las iniciativas internacionales se desarrollan mientras organizaciones de derechos humanos denuncian la continuidad de la persecución, las restricciones a la prensa independiente y el cierre de espacios cívicos en Nicaragua.
La coincidencia de los pronunciamientos de exmandatarios, dirigentes de izquierda y representantes de organismos internacionales amplía el debate sobre la respuesta regional a la crisis.
La declaración encabezada por Boric dirige, además, un mensaje específico a los movimientos progresistas: la defensa de la soberanía nacional, sostiene, debe incluir el respeto a los derechos y las libertades de los propios nicaragüenses.







