Celebran respaldo de la OEA y piden aumentar la presión sobre la dictadura de Ortega y Murillo

Opositores, defensores de derechos humanos y funcionarios de la OEA destacaron como un punto de inflexión el apoyo de 29 países a una reunión de cancilleres que podría abrir una nueva etapa de presión contra el régimen sandinista

Dictadura de Nicaragua sufre apabullante derrota en OEA.

Las reacciones a la contundente votación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para convocar a una reunión de cancilleres sobre Nicaragua, se multiplicaron entre opositores nicaragüenses, defensores de derechos humanos y representantes diplomáticos.

Ellos interpretaron el resultado como una señal de aislamiento del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y como una oportunidad para coordinar nuevas medidas internacionales.

La resolución, impulsada por Estados Unidos, obtuvo 29 votos a favor, uno en contra —Brasil— y una abstención —México—, además de dos ausencias.

La reunión de ministros de Relaciones Exteriores deberá analizar la situación de Nicaragua y las “acciones apropiadas” que correspondan.

Uno de los primeros en reaccionar fue Paulo Abrao, exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien estuvo al frente del organismo durante la crisis sociopolítica nicaragüense de 2018.

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Brasil cuestionado

Solo Brasil votó en contra de convocar la reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA sobre la grave situación de la democracia y los derechos humanos en Nicaragua. Desconozco los motivos”, expresó Abrao en X.

El exfuncionario brasileño sostuvo que la comunidad internacional debe reaccionar con firmeza ante el régimen de Ortega, especialmente después de su anuncio de poner fin a las elecciones.

Su reacción reflejó uno de los principales argumentos de quienes celebraron la votación: que la discusión sobre Nicaragua deja de estar circunscrita a condenas individuales y avanza hacia una instancia política en la que los gobiernos del continente pueden coordinar respuestas.

Fotografía de archivo del pleno de una sesión protocolar del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Ramdin destaca el “amplio consenso”

El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, también resaltó el resultado y lo presentó como una muestra de respaldo regional a la defensa de la democracia nicaragüense.

“El amplio consenso para convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores demuestra el compromiso de los Estados Miembros de la OEA y de la Organización con la defensa de la democracia en Nicaragua”, afirmó.

Ramdin ya había pedido días antes una respuesta hemisférica “unificada y firme” frente a la deriva política del régimen de Managua y había advertido que la eliminación de las elecciones y la concentración del poder no podían ser consideradas exclusivamente un asunto interno.

La posición de la Secretaría General adquiere relevancia porque el organismo venía preparando el terreno para pasar de las declaraciones a “pasos concretos” frente a las reformas impulsadas por Ortega y Murillo para perpetuarse en el poder.

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Opositores firmes

Desde el exilio, el opositor Juan Sebastián Chamorro, coordinador de Ciudadanos por la Libertad (CxL), calificó el resultado como una “apabullante victoria de la democracia en Nicaragua”.

Chamorro destacó que el nuevo escenario permite a los gobiernos americanos coordinar posiciones con Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y otros países para respaldar una eventual transición y exigir condiciones democráticas.

A su juicio, lo que se abre ahora no debe reducirse a una sanción jurídica de la OEA, sino a una posible acción diplomática internacional coordinada, con capacidad para ampliar la presión sobre Managua.

La Unión Democrática Renovadora (Unamos) agradeció igualmente a los 29 países que apoyaron la resolución y consideró el resultado una muestra de solidaridad internacional con los nicaragüenses que reclaman democracia, libertad y justicia.

Dictador Daniel Ortega y su pareja, la codictadora Rosario Murillo.

McFields: “un hecho sorprendente e histórico”

Otra de las reacciones más contundentes fue la del exembajador de Nicaragua ante la OEA Arturo McFields, quien calificó la votación como un hecho “sorprendente e histórico”.

Para el exdiplomático, los 29 votos constituyen una demostración del aislamiento internacional de Ortega y Murillo y un punto de inflexión en la presión diplomática regional.

McFields sostuvo que el resultado refleja tres elementos: la falta de aliados del régimen, la gravedad de las violaciones cometidas y una mayor conciencia internacional sobre las denuncias de crímenes de lesa humanidad contra la dictadura.

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También atribuyó un papel central a Estados Unidos, cuyo Gobierno había advertido que no quería continuar siendo el único país que adoptara “medidas serias” contra Managua.

Washington había presentado la iniciativa precisamente con el argumento de que el hemisferio debía asumir una responsabilidad colectiva.

Sin embargo, McFields dirigió sus mayores críticas contra Brasil y México por no acompañar la resolución.

Consideró especialmente grave el voto negativo brasileño y la abstención mexicana, aunque sostuvo que esas posiciones no desvirtúan el significado de los 29 votos favorables.

Dictador Daniel Ortega, tirano de Nicaragua acusado de crímenes de lesa humanidad.

Opositores ven una nueva etapa

El partido Liberales Nicaragua también agradeció a las delegaciones que respaldaron la propuesta estadounidense y consideró que la votación abre una nueva etapa en la presión internacional para impedir la consolidación indefinida del régimen Ortega-Murillo.

La organización criticó expresamente a Brasil y México por sus posiciones y sostuvo que el resultado demuestra que una mayoría de gobiernos del hemisferio está dispuesta a discutir acciones conjuntas frente a la deriva autoritaria de Nicaragua.

El entusiasmo opositor contrasta con el aislamiento del régimen de Managua, que abandonó formalmente la OEA en noviembre de 2023, después de denunciar la Carta de la organización en 2021.

Pese a ello, Nicaragua continúa siendo objeto de seguimiento y debate dentro del sistema interamericano.

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