La codictadora y portavoz del régimen de Nicaragua, Rosario Murillo, respondió a la resolución aprobada por consenso en la Organización de Estados Americanos (OEA) contra su dictadura, con un mensaje de desafío que incluye la defensa a muerte del régimen.
La OEA aprobó una resolución y medidas contra las acciones de la dictadura de Daniel Ortega el pasado 2 de octubre.
Murillo desafió los esfuerzos internacionales para promover una salida democrática a la crisis del país con un mensaje mesiánico y consignas.
Sin mencionar directamente la resolución de la OEA, Murillo aseguró que los nicaragüenses que respaldan al régimen poseen la determinación de seguir adelante y advirtió de que no permitirán que Nicaragua sea “destruida”, en una alusión que identifica al país con el proyecto político del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
“Nunca más destruyendo, ni permitiendo que nos destruyan”, afirmó Murillo en un mensaje divulgado por los medios oficialistas.
En el discurso también aseguró que los partidarios del régimen cuentan con “Dones Celestiales y Terrenales” para enfrentar las dificultades.
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Murillo reivindica la “sangre” entregada
La codictadora sandinista sostuvo que “por centenares de miles” de nicaragüenses han “ofrendado” su sangre y su vida por Nicaragua, una afirmación con la que reivindicó el sacrificio de los simpatizantes del FSLN y presentó al régimen como depositario de una causa nacional.
“Honor y Gloria al Dios de Tod@s, y a l@s nicaragüenses que por centenares de miles han ofrendado, y hemos ofrendado, y hemos dedicado generosamente nuestra Sangre y nuestra Vida”, exclamó la dictadora.
Murillo vinculó ese supuesto sacrificio con valores religiosos y con una narrativa de resistencia frente a quienes, según ella, intentan someter o humillar a Nicaragua.
También sostuvo que las dificultades impuestas al régimen han fortalecido su determinación de continuar en el poder.
El mensaje llegó horas después de que los países miembros de la OEA aprobaran por consenso una resolución que eleva la presión internacional sobre el régimen Ortega-Murillo y plantea medidas para que Nicaragua retire personal, capacidades, tecnología e instalaciones de seguridad de actores extrarregionales.
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Alianza con Rusia, China y Bielorrusia
En su declaración, Murillo también reivindicó las alianzas internacionales de Managua y afirmó que “nuestra Nicaragua” está presente en Bielorrusia, Rusia y China.
Con esos países, más Irán y Corea del Norte, el régimen ha estrechado relaciones políticas, económicas, militares y diplomáticas mientras mantiene un enfrentamiento abierto con Estados Unidos y buena parte de los gobiernos democráticos del continente.
“Nuestra Nicaragua está presente en Belarús, en la Federación de Rusia, en la República Popular China, y entre tantos valientes Pueblos que clamamos por Paz, Derechos, Bienestar”, sostuvo.
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La declaración se produce en un contexto de creciente presión sobre Ortega y Murillo, cuyo régimen controla todos los poderes del Estado y mantiene encarcelados, expulsados o en el exilio a decenas de miles de opositores, además de haber desmantelado las principales instituciones electorales y restringido las libertades públicas.
Desde 2018, cuando una rebelión ciudadana fue reprimida con violencia, la crisis política nicaragüense ha provocado miles de exiliados y ha convertido al país en uno de los principales focos de preocupación democrática de América.
Murillo cerró su mensaje reivindicando la permanencia del régimen y asegurando que avanzará con su “Fuerza de Espíritu”, mientras desafió cualquier intento externo de modificar el rumbo político impuesto por los Ortega-Murillo.
