La economía de Centroamérica podría enfrentar nuevos desafíos en los próximos meses por el aumento de los precios internacionales del petróleo y la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio, según la más reciente actualización de las Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Aunque el FMI mantuvo en 2.4% su previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2026, advirtió que las economías importadoras de energía serán las más expuestas al encarecimiento de los combustibles y otros insumos estratégicos.
Centroamérica se encuentra dentro de ese grupo. Con excepción de una producción limitada en Guatemala, los seis países de la región dependen casi totalmente del petróleo importado para abastecer su demanda de combustibles, por lo que cualquier aumento del precio internacional termina reflejándose en el transporte, la electricidad, la producción y el costo de vida.
El FMI proyecta que los precios internacionales del petróleo aumentarán 32% durante 2026 respecto al año anterior. También prevé un incremento del 22% en el gas natural, del 26% en los fertilizantes y del 8% en los alimentos, una combinación que podría traducirse en mayores presiones inflacionarias para las familias centroamericanas.

Afectación por país
En Guatemala, la economía más grande de la región, el impacto podría sentirse especialmente en el transporte de mercancías. El país importa más de 40 millones de barriles de derivados del petróleo al año, mientras que más del 70% de su carga interna se mueve por carretera, por lo que un aumento en los combustibles suele trasladarse rápidamente a los precios finales.
En El Salvador, el país importa el 100% de los combustibles que consume. Esto hace que cualquier incremento del crudo repercuta en el costo del transporte público, la distribución de mercancías y la factura energética de hogares y empresas.
Para Honduras, el desafío también pasa por el bolsillo de las familias. El transporte y los alimentos representan una parte importante del gasto de los hogares y el país depende completamente de las importaciones de derivados del petróleo. Además, el aumento previsto en los fertilizantes podría elevar los costos de cultivos como café, maíz y frijol.

En Nicaragua, donde la agricultura sigue siendo uno de los principales motores económicos, un incremento de los combustibles y de los fertilizantes impactaría tanto en los costos de producción como en el precio de los alimentos. El país también depende casi por completo del petróleo importado para abastecer su mercado interno.
En Costa Rica, el alza del petróleo presiona el costo del transporte, el turismo y la actividad industrial. Aunque el país genera la mayor parte de su electricidad con fuentes renovables, continúa dependiendo de combustibles importados para mover su parque vehicular y buena parte del transporte de mercancías.
En Panamá, además del impacto sobre consumidores y empresas, un mayor precio del petróleo incrementa los costos del transporte terrestre, marítimo y de la actividad logística, uno de los principales motores de su economía y del comercio regional.

El FMI también advierte que las economías con menor participación en la cadena global de valor tecnológica serán las más vulnerables. Mientras algunos países compensarán el impacto gracias al auge de la inteligencia artificial y las exportaciones de alta tecnología, la mayoría de las economías centroamericanas continúa dependiendo del comercio, la agricultura, el turismo, las remesas y los servicios.
Otro elemento que preocupa a la región es el incremento previsto en los fertilizantes. Centroamérica es un importante productor y exportador de café, banano, azúcar, palma aceitera, frutas y hortalizas. Un aumento del 26% en estos insumos podría elevar los costos del sector agrícola y terminar trasladándose a los consumidores.
A nivel global, el FMI prevé que el crecimiento económico se desacelere hasta 3.0% en 2026, mientras que la inflación aumentará de 4.1% en 2025 a 4.7%, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía y los alimentos. El organismo advierte que una escalada del conflicto en Oriente Medio o nuevas interrupciones en las cadenas de suministro podrían empeorar aún más el panorama.
Ante este escenario, el FMI recomienda a los gobiernos evitar subsidios generalizados a los combustibles y priorizar apoyos temporales para los hogares más vulnerables. También plantea fortalecer la seguridad energética, acelerar inversiones en fuentes renovables y reducir la dependencia del petróleo importado para hacer frente a futuros choques internacionales.







