Guatemala dio un paso hacia la implementación de combustibles más limpios con la llegada del primer cargamento de etanol al Puerto Santo Tomás de Castilla, en Izabal. El producto será utilizado para elaborar la mezcla E10, una gasolina que incorpora un 10 % de etanol y que comenzará a comercializarse el próximo 21 de agosto.
El buque Bonita AKI, procedente de Estados Unidos, atracó con un cargamento de 3,000 toneladas métricas de etanol, marcando un hecho inédito para la terminal portuaria guatemalteca. El biocombustible será destinado a las pruebas y producción de la nueva mezcla impulsada por el Ministerio de Energía y Minas (MEM).
La iniciativa forma parte de la estrategia del Gobierno de Guatemala para promover combustibles con menor impacto ambiental. Según el MEM, la implementación del E10 busca reducir hasta un 70 % las emisiones contaminantes generadas por los vehículos y contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales en materia ambiental.
Las autoridades también sostienen que el uso del E10 permitirá ofrecer combustibles más competitivos y accesibles para los consumidores, además de fortalecer la seguridad energética del país y disminuir la dependencia de combustibles importados.
Desde el pasado 30 de junio, el Ministerio de Energía y Minas desarrolla un plan de operativización que incluye pruebas técnicas de almacenamiento, procesos de mezcla, controles de calidad y mecanismos de trazabilidad, con el objetivo de garantizar el correcto funcionamiento del nuevo combustible antes de su lanzamiento al mercado.
Como parte del proceso de evaluación, el MEM trabajó junto con la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), que realizó pruebas técnicas utilizando la mezcla E10 en diez motocicletas para medir su desempeño y el impacto en las emisiones de gases.
El director de Ingeniería Química de la UVG, Gamaliel Zambrano, explicó a la Agencia Guatemalteca de Noticias que los resultados fueron positivos, ya que ninguno de los vehículos presentó fallas mecánicas durante el ensayo. Además, las mediciones permitieron comprobar una reducción en las emisiones contaminantes durante el funcionamiento de los motores.
“Desde el punto de vista técnico, nosotros lo que revisamos fueron emisiones de gases. Medimos los gases antes de agregarle etanol y después con etanol y cada vez que estaban viniendo a cargar medíamos los gases de combustión”, explicó Zambrano, quien destacó que la experiencia permitió validar el comportamiento del combustible antes de su implementación a nivel nacional.







