La Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (TRACIT) presentó la Evaluación del desempeño de Centroamérica en el Índice de Comercio Ilícito, un estudio que analiza la resiliencia de 158 economías frente al contrabando y los mercados ilegales.
El informe examina factores como el entorno tributario, la regulación, los controles gubernamentales, la corrupción y los mecanismos para prevenir el lavado de dinero. Con esos indicadores, el índice determina la capacidad de cada país para prevenir y enfrentar el comercio ilícito.
Costa Rica lidera la región y Nicaragua ocupa el último lugar
La clasificación regional ubica a Costa Rica en el primer puesto con una puntuación de 51.2 sobre 100. Panamá ocupa la segunda posición con 49.6 puntos y también figura en el puesto 81 de la clasificación mundial.
El Salvador aparece en el tercer lugar regional. El informe señala que el país registra avances institucionales, aunque aún enfrenta desafíos relacionados con la vigilancia fronteriza y la economía informal.
Belice ocupa la cuarta posición. Guatemala y Honduras se sitúan en las zonas de mayor vulnerabilidad por las debilidades en los controles fronterizos y el comercio informal.
Nicaragua cierra la clasificación regional. El estudio atribuye ese resultado a problemas de transparencia y rezagos en su marco regulatorio.
https://www.tracit.org/illicit-trade-index.html?hl=es-US
Tabaco, medicamentos y electrónicos concentran el comercio ilegal
TRACIT identifica varios sectores como los principales objetivos del comercio ilícito en Centroamérica.
Entre ellos destacan los cigarrillos, las bebidas alcohólicas, los productos electrónicos, los medicamentos falsificados y los agroquímicos adulterados. El informe indica que una parte importante de esos productos proviene de mercados asiáticos.
Además, la organización advierte que las redes criminales aprovechan las diferencias regulatorias entre países para mover mercancías ilegales a través de la región.
Zonas francas y economía informal aumentan los riesgos
El estudio señala que algunas zonas francas de Centroamérica pueden facilitar, de forma involuntaria, la distribución de mercancías ilícitas debido al alto volumen de reexportaciones y a los limitados controles sobre determinados cargamentos.
Asimismo, identifica 3 factores comunes que incrementan la vulnerabilidad regional: la amplia economía informal, los casos de corrupción y la escasa cantidad de investigaciones penales relacionadas con el comercio ilícito.
Según TRACIT, estos elementos dificultan el control del contrabando y favorecen la operación de redes delictivas transnacionales.
Organización plantea fortalecer la cooperación regional
Como parte de sus recomendaciones, TRACIT propone ampliar la supervisión aduanera en las zonas francas y fortalecer la cooperación entre las autoridades centroamericanas.
La organización también recomienda compartir información en tiempo real entre las aduanas y las unidades de inteligencia financiera para rastrear cargamentos sospechosos.
Además, plantea revisar las políticas tributarias aplicadas a productos sensibles, como el tabaco y el alcohol, con el objetivo de reducir los incentivos para el contrabando.
El informe concluye que la coordinación regional y el fortalecimiento de los marcos regulatorios serán factores clave para mejorar la capacidad de Centroamérica frente al comercio ilícito.







