La guerra en Oriente Medio se intensifica con un segundo ataque de Israel contra Irán y la confirmación del Pentágono sobre la muerte de tres militares estadounidenses, en medio de represalias iraníes en el Golfo y tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei, un hecho que sacude el equilibrio político regional y eleva la tensión internacional.
El Pentágono confirmó la muerte de sus primeros tres militares desde el inicio del operativo conjunto con Israel, mientras Irán multiplica ataques contra Israel y países del Golfo. Teherán ha prometido vengar la muerte de Jamenei y lanzó nuevos misiles en un mensaje directo al presidente estadounidense, Donald Trump.
El mandatario aseguró que el Ejército estadounidense ejecuta un “gran operativo de combate” en territorio iraní con el objetivo de eliminar amenazas “inminentes” y destruir la marina iraní. Trump advirtió que los bombardeos continuarán “sin interrupciones” durante toda la semana o el tiempo que sea necesario y afirmó que Irán “nunca tendrá un arma nuclear”.
Israel, por su parte, declaró un “estado de emergencia permanente”. El ministro de Defensa, Israel Katz, justificó el nuevo ataque tras la guerra aérea de 12 días registrada en junio y las reiteradas advertencias sobre el programa nuclear iraní. El primer ministro Benjamín Netanyahu sostuvo que existen “indicios” de que Jamenei murió en un bombardeo sorpresa en Teherán.

La televisión estatal iraní confirmó el fallecimiento del ayatolá Alí Jamenei, quien estuvo 36 años en el poder. Tres altos cargos, encabezados por el presidente Masud Pezeshkian, asumirán la transición política junto al jefe del poder judicial y un miembro del Consejo de Guardianes, en un intento por garantizar estabilidad interna.
La escalada ha tenido impacto regional inmediato. En Emiratos Árabes Unidos, un “incidente” en el aeropuerto de Abu Dabi dejó un muerto y siete heridos en medio de ataques iraníes. Además, varios países cerraron su espacio aéreo tras explosiones en ciudades del Golfo y en distintos puntos de Irán.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó la escalada y pidió un cese inmediato de hostilidades antes de una reunión urgente del Consejo de Seguridad.







