Los expresidentes costarricenses Luis Guillermo Solís y Laura Chinchilla criticaron las declaraciones de la presidenta Laura Fernández sobre Nicaragua, al considerar que minimizan las violaciones de derechos humanos atribuidas a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Cuestionan, además, que las declaraciones se apartan de la tradición diplomática costarricense de defensa de la democracia y el derecho internacional.
La polémica se desató luego de una entrevista concedida por Fernández a la periodista Claudia Gurisatti, de NTN24, en la que afirmó que Costa Rica mantendrá una relación “cordial” y “armoniosa” con Nicaragua.
“Nicaragua hace inversiones y mantiene una estabilidad económica”, sostuvo la mandataria, quien además señaló que los nicaragüenses tienen una “forma de gobierno que han elegido tener”.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción de dirigentes políticos, activistas y sectores de la comunidad nicaragüense exiliada en Costa Rica.
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Solís acusa desconocimiento
Luis Guillermo Solís calificó las afirmaciones de Fernández como una muestra de desconocimiento de la situación que vive Nicaragua.
“Denotan un profundo desconocimiento sobre las atroces violaciones a los derechos humanos que la dictadura Ortega-Murillo, un régimen espurio que se mantiene en el poder a sangre y fuego, ha impuesto a cientos de nicaragüenses”, expresó.
El exmandatario recordó que esas denuncias están documentadas por organismos internacionales independientes y por las propias Naciones Unidas.
Solís también cuestionó la afirmación de Fernández de que la población nicaragüense representa el 25 % de los habitantes de Costa Rica.
“Esto es enteramente falso”, afirmó, al señalar que esa proporción oscila entre el 7 % y el 10 %, tomando en cuenta que muchos nicaragüenses ya adquirieron la nacionalidad costarricense y otros residen temporalmente en el país por razones laborales.
El expresidente sostuvo además que la política exterior costarricense históricamente ha privilegiado la defensa de los derechos humanos por encima de intereses económicos o comerciales.
“No hacerlo solo puede ser fruto de un reiterado pragmatismo oportunista”, señaló.
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Chinchilla pide disculpas a los nicaragüenses
La expresidenta Laura Chinchilla fue aún más contundente.
A través de la red social X, pidió disculpas “a las hermanas y hermanos de Nicaragua” por las declaraciones de la actual mandataria.
Chinchilla cuestionó que Fernández habló de una “forma de gobierno elegida” por los nicaragüenses sin mencionar que las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021 fueron ampliamente cuestionadas por organismos internacionales y observadores independientes.
Recordó además que en los comicios de 2021 siete aspirantes presidenciales fueron encarcelados o inhabilitados antes de la votación.
La exmandataria también rechazó que la presidenta costarricense presentara la estabilidad económica de Nicaragua sin mencionar el contexto político.
Según Chinchilla, ello invisibiliza los efectos de la represión, que incluyen centenares de muertes durante la crisis iniciada en 2018, desapariciones forzadas, miles de detenciones, el cierre de más de 5.000 organizaciones civiles y la clausura de universidades y medios de comunicación.
Asimismo, señaló que Fernández ignoró la reciente muerte bajo custodia estatal del dirigente indígena miskito Brooklyn Rivera, un caso que ha provocado condenas de la Organización de Estados Americanos, Estados Unidos, la Unión Europea y organismos de derechos humanos.
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Debate sobre la política exterior costarricense
Las críticas se producen en momentos en que Costa Rica continúa siendo el principal destino de miles de nicaragüenses que abandonan su país por razones políticas, económicas o de seguridad.
Las declaraciones de Fernández han reabierto el debate sobre el papel que debe desempeñar Costa Rica frente a la situación nicaragüense y sobre la continuidad de una política exterior que durante décadas se caracterizó por denunciar violaciones a los derechos humanos y ofrecer protección a quienes huían de regímenes autoritarios.
“Hay dos posibles explicaciones de tal desatino: ignorancia o indiferencia”, escribió Chinchilla. “Si es lo primero, avergüenza al país; si es lo segundo, deshonra nuestra tradición de condena absoluta a las tiranías y no representa el sentir mayoritario de los costarricenses”.
Las declaraciones de la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, sobre Nicaragua provocaron una oleada de críticas dentro y fuera del país, al ser interpretadas como una minimización de las violaciones de derechos humanos atribuidas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La controversia surgió después de que Fernández afirmara en una entrevista con NTN24 que Costa Rica mantiene una relación “armoniosa” con Nicaragua y que los nicaragüenses viven bajo una “forma de gobierno que han elegido tener”.
Las declaraciones contrastan con décadas de política exterior costarricense caracterizada por denunciar abusos contra los derechos humanos y respaldar a quienes huyen de regímenes autoritarios en la región.
