La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, provocó críticas entre sectores del exilio nicaragüense y defensores de derechos humanos al afirmar que los nicaragüenses tienen la forma de gobierno que “han elegido tener”, en referencia al régimen encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Durante una entrevista con NTN24, la mandataria costarricense aseguró que su gobierno mantendrá una relación “armoniosa” y “cordial” con Nicaragua, al tiempo que calificó la situación política del país vecino como un asunto interno.
Fernández también destacó la estabilidad económica y las inversiones que, según ella, mantiene Nicaragua, comparándolas favorablemente con las condiciones observadas en Cuba y Venezuela.
Lamentable postura de Fernández
Las declaraciones llamaron la atención porque omitieron referencias a los cuestionamientos internacionales sobre la legitimidad de los procesos electorales nicaragüenses y los derechos humanos.
Mediante reformas constitucionales, la familia Ortega-Murillo consolidó el poder mientras abundan las denuncias por violaciones sistemáticas de derechos humanos formuladas por organismos internacionales desde 2018.
Analistas y medios nicaragüenses en el exilio interpretaron las palabras de Fernández como una señal de distanciamiento respecto a la postura crítica que históricamente mantuvo Costa Rica frente al deterioro democrático en Nicaragua.
Algunos sectores consideraron que la afirmación de que los nicaragüenses “eligieron” a su gobierno ignora años de denuncias de fraude electoral, persecución política, encarcelamientos, destierros y cierre de espacios cívicos.
Presencia tica en Costa Rica
La presidenta reconoció, sin embargo, que ambos países mantienen relaciones diplomáticas limitadas y carecen de embajadores desde hace varios años.
Costa Rica opera en Managua mediante un encargado de negocios desde 2018, mientras Nicaragua retiró a su embajador en San José en 2022.
Las declaraciones adquieren especial relevancia debido a que Costa Rica continúa siendo el principal destino de miles de nicaragüenses que han huido de la represión y buscan protección internacional.
Fernández señaló que alrededor de una cuarta parte de los habitantes de Costa Rica son de origen nicaragüense, reflejo del profundo impacto migratorio que ha tenido la crisis política de Nicaragua en la región.
