Centroamérica aparece en el Informe 2025 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) como una de las regiones con menor consumo de opioides para uso médico a nivel mundial.
En la gráfica regional incluida en el documento, Centroamérica y el Caribe muestran niveles significativamente inferiores a los de América del Norte, que encabeza el consumo global de sustancias como morfina, fentanilo, oxicodona e hidrocodona.
Europa Occidental y Central también registra cifras superiores a las del istmo centroamericano, consolidándose junto con Norteamérica como uno de los principales focos de demanda de opioides fiscalizados.
El informe señala que, a nivel global, la producción de materias primas de opiáceos aumentó 36 % en términos equivalentes de morfina y 25 % en equivalentes de tebaína en 2024, lo que indica que no existe escasez internacional de suministro.

Sin embargo, la demanda mundial de opiáceos en su forma acabada ha mostrado una tendencia general a la baja en los últimos años, con variaciones entre regiones.
La JIFE advierte que las diferencias regionales no necesariamente reflejan menor necesidad médica, sino posibles brechas en previsiones, acceso o regulación en algunos países.
En paralelo, el tráfico internacional de cocaína procedente de América del Sur se mantiene elevado.
Europa Occidental y Central superó por quinto año consecutivo a América del Norte en incautaciones, confirmándose como uno de los principales destinos de la droga andina.
Este contraste coloca a Centroamérica en una posición particular dentro del mapa global: una región con bajo consumo médico de opioides frente a otras zonas del mundo donde la demanda y el mercado de drogas fiscalizadas siguen concentrándose en niveles considerablemente más altos.






