El Senado de Rusia, la Duma, ratificó este miércoles un amplio acuerdo de cooperación militar con la dictadura de Nicaragua, encabezada por Daniel Ortega y Rosario Murillo, lo que consolida la presencia estratégica rusa en Centroamérica.
La firma se da justo en medio de crecientes tensiones geopolíticas de Estados Unidos contra aliados de Rusia, China, Corea del Norte e Irán.
La ratificación, que sigue a la aprobación previa de la Duma Estatal de Rusia el pasado 22 de abril, completa el proceso legislativo ruso de un acuerdo firmado en septiembre de 2025 en Moscú por el sancionado jefe del Ejército nicaragüense, Julio César Avilés.
El convenio aún debe ser ratificado por la Asamblea Nacional nicaragüense para entrar plenamente en vigor.
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Despliegue y acceso estratégico
El acuerdo contempla la entrada, permanencia y despliegue de tropas, aeronaves y buques rusos en territorio nicaragüense por períodos de hasta 5 años, prorrogables.
Además, abre la puerta a su participación en tareas de seguridad interna, bajo el argumento de cooperación en “orden público” y lucha contra amenazas comunes.
El pacto también establece mecanismos de coordinación directa entre las fuerzas armadas de ambos países, lo que incluye asesoría en organización, estructura y gestión operativa del Ejército de Nicaragua, así como acceso a información clasificada y secretos de Estado.
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Inteligencia y guerra electrónica
Uno de los aspectos más sensibles del acuerdo es el fortalecimiento de la cooperación en inteligencia y guerra radioelectrónica.
Ambas partes prevén intercambiar información estratégica y desarrollar capacidades en interceptación de comunicaciones y operaciones tecnológicas avanzadas.
Analistas regionales han advertido que estas disposiciones podrían ampliar la capacidad de vigilancia y espionaje en Centroamérica.
El contexto es complejo: Rusia busca consolidar su influencia en el hemisferio occidental frente a la presión diplomática y económica de Estados Unidos sobre países aliados de Moscú como China, Irán y Corea del Norte.
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Antecedentes y contexto regional
La cooperación militar entre Managua y Moscú se remonta a la década de 1980, durante la Guerra Fría, cuando la entonces Unión Soviética respaldó al gobierno sandinista con armamento y entrenamiento.
Tras un período de menor intensidad en los años noventa, la relación se reactivó con el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007.

En los últimos años, Nicaragua ha autorizado de forma periódica la presencia de personal y equipos militares rusos en su territorio, incluyendo centros de formación y cooperación tecnológica.
Informes independientes han señalado la existencia de instalaciones vinculadas a inteligencia rusa en zonas como Cerro Mokorón, aunque la dictadura nicaragüense ha defendido estas operaciones como parte de “acuerdos soberanos”.
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Preocupación en Centroamérica
La ratificación del acuerdo ocurre en un momento de creciente polarización geopolítica y genera inquietud en varios países centroamericanos, que observan con cautela el avance de actores extrarregionales en materia de defensa e inteligencia.
Especialistas en seguridad advierten que el fortalecimiento de capacidades militares y tecnológicas bajo influencia rusa podría alterar el equilibrio regional y elevar los riesgos sociopolíticos.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su presión sobre gobiernos considerados cercanos a Moscú, en una estrategia que busca contener la expansión de sus rivales en América Latina.







