La escritora nicaragüense Gioconda Belli denunció desde el exilio en España que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo bloqueó el ingreso de sus libros al país y calificó la medida como un nuevo intento por silenciar a los autores críticos.
“Me avisan de Nicaragua que la Aduana no permitió la entrada de mis libros al país”, escribió Belli en la red social X, al confirmar que la decisión golpeó obras recientes como Un silencio lleno de murmullos y títulos anteriores como El infinito en la palma de la mano.
La autora explicó que editoriales internacionales enviaron los ejemplares para abastecer a librerías nicaragüenses, pero el régimen lo retuvo en la frontera y cortó el flujo habitual del mercado editorial.

Belli sostuvo que el régimen ejecuta una política sistemática de censura. “Los regímenes dictatoriales han tenido miedo de la palabra”, afirmó, y aseguró que busca impedir que los escritores exiliados mantengan presencia en el país.
Además, advirtió que la restricción no solo golpea a los autores, sino también a los lectores, porque limita su acceso a obras contemporáneas. A su juicio, el régimen impulsa una “muerte civil” contra voces críticas.
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Antecedentes de censura editorial
El bloqueo de libros no constituye un hecho aislado. En 2021, el régimen también frenó el ingreso de la novela Tongolele no sabía bailar del escritor Sergio Ramírez Mercado, a quien acusó de supuestos delitos y obligó al exilio.
En ese mismo periodo, organizaciones culturales denunciaron que las autoridades retuvieron Biblias de denominaciones católicas y libros cristianos dirigidos a librerías religiosas, lo que amplió las preocupaciones sobre la censura más allá del ámbito literario.

Analistas interpretan estas acciones como parte de un control más amplio que el régimen ejerce sobre la circulación de ideas en Nicaragua, especialmente tras la crisis sociopolítica iniciada en 2018.
Pese a las restricciones, Belli aseguró que sus obras circularán por vías alternativas, incluidas plataformas digitales.
“La gente encontrará la forma de leernos”, afirmó, convencida de que el vínculo con sus lectores se mantendrá pese a la censura.







