La candidatura de Rebeca Grynspan comienza a consolidarse como una de las más fuertes en la carrera por la Secretaría General de la ONU, con señales de mayor respaldo internacional frente a otros aspirantes y una propuesta centrada en reformar el organismo en un momento crítico.
En medio de un proceso competitivo, la economista costarricense ha logrado posicionarse como la figura con mayor consenso entre distintos bloques, lo que la ubica como una de las principales favoritas.
Su perfil técnico, sumado a su experiencia en organismos multilaterales, ha sido clave para diferenciarse en una contienda donde participan líderes de alto nivel.
Durante su presentación ante Estados miembros, Grynspan insistió en la necesidad de transformar la ONU para responder a los desafíos actuales.

“La ONU debe tener el coraje de reformarse”, afirmó, al advertir que el mundo atraviesa una etapa de alta tensión e incertidumbre.
Su propuesta se basa en 3 pilares: fortalecer la diplomacia preventiva, modernizar la estructura institucional y reforzar la cooperación global.
En el plano de seguridad, planteó que el organismo debe actuar antes de que estallen los conflictos, recuperando su rol como mediador activo.
También propuso una ONU más ágil, transparente y enfocada en resultados concretos, frente a cuestionamientos sobre su eficacia.

En cuanto al futuro, puso el foco en desafíos como la inteligencia artificial y el cambio climático, que requieren coordinación global.
Mientras tanto, otros candidatos como Michelle Bachelet, Rafael Grossi y Macky Sall continúan en carrera, aunque sin el mismo nivel de respaldo consolidado.
El proceso de selección definirá quién liderará la ONU a partir de 2027, en un contexto donde el multilateralismo enfrenta presiones crecientes.
Por ahora, Grynspan no solo participa en la contienda: se posiciona como la candidata que toma la delantera en una carrera clave para el futuro del organismo.







