La Policía al servicio de la dictadura Ortega Murillo retuvo e interrogó durante varias horas al obispo emérito de Estelí, Abelardo Mata, de 80 años, después de que fuera interceptado cuando salía de una clínica en la ciudad de Estelí, en el norte del país, según denunciaron este martes fuentes cercanas al religioso.
Los hechos ocurrieron el 29 de junio en la ciudad de Estelí. Mata, quien padece problemas cardíacos y utiliza un marcapasos, había acudido a una consulta médica de control tras participar en una misa celebrada en la iglesia El Calvario.
Testigos relataron que agentes policiales lo abordaron al mediodía del lunes y le recriminaron su presencia en Estelí, indicándole que tenía prohibido salir de Tisma, municipio del departamento de Masaya donde reside actualmente.
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Una evidente represalia
De acuerdo con las versiones difundidas por personas cercanas al obispo, al religioso lo trasladaron a la sede de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), centro de torturas “El Nuevo Chipote”, en Managua.
Ahí lo sometieron a interrogatorios antes de ser conducido nuevamente a su vivienda en Tisma.
Las mismas fuentes señalaron que la retención podría estar relacionada con una transmisión en vivo realizada semanas atrás a través de TikTok junto al periodista nicaragüense exiliado Arnulfo Peralta, en la que Mata habló sobre el médico mayangna Ricky Pineda, de quien fue mentor.
Familiares y allegados expresaron preocupación por el estado de salud del prelado durante las horas en que permaneció bajo custodia policial, debido a su avanzada edad y a los controles médicos periódicos que requiere.
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Persisten las tensiones con la Iglesia
La retención de Mata ocurre en un contexto de creciente presión del régimen violador de derechos humanos de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia católica.
Desde las protestas antigubernamentales de 2018, organizaciones de derechos humanos y líderes eclesiásticos han denunciado vigilancia, restricciones de movilidad, expulsiones, confiscaciones y detenciones contra miembros del clero.
Entre los casos más notorios figura el del obispo Rolando Álvarez, a quien encarcelaron y posteriormente desterraron al Vaticano.
Informes independientes contabilizan centenares de incidentes contra instituciones y líderes religiosos en los últimos años, mientras la dictadura sostiene que actúa en defensa de la soberanía nacional y del orden público.
La retención temporal de Mata añade un nuevo episodio a la prolongada crisis entre la dictadura familiar Ortega Murillo y la Iglesia católica.







