El régimen dictatorial de Nicaragua de Daniel Ortega y Rosario Murillo “está lejos” de lograr consolidar un proyecto autoritario familiar pese a que en los últimos años ha pretendido dar lugar a una sucesión dinástica, señala el último informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM).
El informe indica que aunque la dictadura de Ortega y Murillo ha intentado consolidar una sucesión dinástica del poder, esto “esta lejos de consolidarse” porque Nicaragua atraviesa “sus momentos más críticos” por el descontento interno por las purgas impulsadas por Murillo.
Para el CETCAM, el régimen está pasando por un “contexto desfavorable” debido a su propia fragilidad ante sus intenciones de sucesión dinástica, purgas para modificar la estructura del poder, cambios en el escenario político regional y un entorno internacional más adverso por las presiones de Estados Unidos.
Además, a Nicaragua le estaría afectando que sus supuestos aliados autocráticos, como China, Rusia e Irán, se están distanciando.
Purgas internas de Murillo para imponerse como sucesora
El informe señala que las purgas internas promovidas por Murillo buscan desplazar personas que han servido lealmente a Ortega, para ser sustituidas por subordinados de Murillo, quien busca implantarse como única sucesora al poder de Nicaragua.
“En su afán de alcanzar el poder absoluto y blindarse ante eventuales rechazos o intentos de sustitución, no ha tenido escrúpulos para apartar a quienes considera obstáculos reales o potenciales” señala el informe sobre Murillo y las purgas que ha echado a andar.
Las purgas fueron justificadas por Murillo alegando el retiro de personas por “corrupción”, en ese sentido, se tiene registro que en los últimos dos años al menos 35 alcaldes y 6 vicealcaldes han sido destituidos en este modus operandi de Murillo.
Especialmente, a quienes Murillo considera adversarios en la sucesión de poder, los ha juzgado por supuestos delitos. Tal es el caso de Bayardo Arce, quien si bien desde hace años había sido señalado por corrupción, fue juzgado hasta que Murillo empezó a deshacerse de quienes pueden ser una amenaza. Arce terminó condenado por delitos de lavado de dinero y defraudación fiscal.







