Guatemala está a un paso de aprobar una Ley de Cine que podría transformar su industria audiovisual y colocar al país en el radar internacional. El proyecto, considerado histórico por el sector, propone crear incentivos, instituciones y financiamiento estatal para fortalecer la producción cinematográfica local.
La iniciativa ya superó dos de los tres debates necesarios en el Congreso, marcando un avance inédito para una legislación que el sector audiovisual ha impulsado durante casi dos décadas.
Uno de los pilares de la ley es la creación de un Instituto de Cine, que centralizaría la gestión de la industria y coordinaría áreas como producción, formación y preservación del patrimonio audiovisual.
El proyecto también contempla la creación de una cinemateca nacional, en formato físico y digital, con el objetivo de resguardar la memoria cinematográfica del país y garantizar su acceso a futuras generaciones.

Además, se propone un Fondo de Fomento al Cine, que financiaría proyectos en distintas etapas, desde el desarrollo de guiones hasta la postproducción. La meta es reducir la dependencia de esfuerzos individuales y consolidar una política pública para el sector.
Entre polémica
Sin embargo, el punto más polémico es el mecanismo de financiamiento: el plan plantea cobrar tres dólares a cada turista que ingrese por vía aérea. Esta medida ha generado rechazo en sectores turísticos y aeronáuticos, que advierten posibles impactos en la competitividad del país.

Representantes de la industria aérea señalan que este tipo de cargos no están alineados con recomendaciones internacionales, que sugieren limitar los cobros en boletos a servicios directamente relacionados con la operación aeroportuaria.
Frente a las críticas, impulsores de la ley han abierto la puerta a modificar el esquema hacia incentivos fiscales u otros mecanismos, similares a los utilizados en países como República Dominicana o Costa Rica, que han logrado atraer producciones extranjeras.
De aprobarse, la Ley de Cine podría convertir a Guatemala en un nuevo destino para rodajes internacionales, generando empleo, ingreso de divisas y mayor proyección cultural, aunque su éxito dependerá de lograr consenso en torno a su financiamiento.







