Costa Rica depura su sistema de partidos tras las urnas: siete agrupaciones desaparecen

Elecciones sacaron de juego a varios partidos políticos que no sumaron ni los3,000 votos requeridos por ley.

boltea electoral

El Tribunal Supremo de Elecciones eliminará a varios partidos políticos tras las elecciones del pasado 1 de febrero.

Tras la victoria presidencial de Laura Fernández Delgado y la declaratoria oficial de las elecciones nacionales de 2026, el sistema político costarricense entró en una fase de “higiene electoral” que redefine el mapa de fuerzas y reduce drásticamente la fragmentación partidaria.

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) activará en las próximas semanas la cancelación automática de los partidos que no alcanzaron el umbral mínimo de votos exigido por ley para existir.

La base legal es explícita. El Artículo 68 del Código Electoral ordena a la Dirección General del Registro Electoral cancelar, “sin más trámite”, a las agrupaciones que no obtengan un número de votos válidos igual o superior al de las adhesiones requeridas para su inscripción.

Y el Artículo 60 fija ese piso en 3.000 firmas para los partidos nacionales. En la práctica, siete organizaciones obtuvieron menos de 3.000 votos, es decir, ni siquiera igualaron el respaldo ciudadano que declararon tener al fundarse.

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Los partidos que salen del registro

Las agrupaciones que perderán su personería jurídica son: Partido de la Clase Trabajadora, Unión Costarricense Democrática, Esperanza Nacional, Esperanza y Libertad, Aquí Costa Rica Manda, y Alianza Costa Rica Primero.

Todas deberán cerrar sedes, perderán la protección de su nombre y no podrán reclamar deuda política. Si desean volver en 2030, deberán empezar desde cero: asambleas, estructuras y nuevas adhesiones.

El caso más emblemático es Aquí Costa Rica Manda, antiguo vehículo del chavismo costarricense que, tras fracturas internas y la pérdida de liderazgo, colapsó electoralmente y quedó reducido a un cascarón tras haber llevado a Zapote a Rodrido Chávez en 2022.

Consecuencias financieras y legales

Al no alcanzar el 4 % ni obtener diputaciones, no recibirán un colón del Estado. Las deudas contraídas con bancos o proveedores quedarán en cabeza de sus fiadores y comités ejecutivos, lo que eleva el costo de montar “partidos taxi” o de maletín.

El reordenamiento también golpea al Congreso. En la legislatura saliente convivían hasta este 2026 seis bancadas: Liberación Nacional (PLN), Progreso Social Democrático (PPSD), Unidad Social Cristiana (PUSC), Nueva República (PNR), Liberal Progresista (PLP) y Frente Amplio (FA).

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Los resultados de 2026 sacan del Plenario al PPSD, Nueva República y PLP, que no lograron renovar escaños.

El golpe más visible fue para Nueva República: su líder y excandidato Fabricio Alvarado anunció que no volverá a postularse, tras obtener apenas 2,1 % y cero curules, abriendo un proceso de autocrítica y relevo interno.

En contraste, Pueblo Soberano emerge como primera fuerza legislativa, con capacidad de influir en el Directorio y la agenda de los próximos cuatro años.

Composición de la asamblea legislativa en Costaa Rica.

Un voto más concentrado

Junto a PLN, FA y PUSC, conformará un Congreso menos fragmentado, con mayorías más nítidas y una oposición obligada a redefinir su estrategia de control y negociación.

La parte baja de la papeleta confirmó la tendencia: trece candidaturas marginales sumaron 71.556 votos (2,91 %). Partidos como Alianza Costa Rica Primero (1.419), Aquí Costa Rica Manda (1.442) y Esperanza y Libertad (1.550) quedaron por debajo del umbral legal. La polarización y el “voto útil” aceleraron la depuración.

Con ello, Costa Rica entra a un ciclo de recomposición: menos logos en la boleta, más peso de las mayorías y una democracia que, por diseño, abre la puerta para entrar… y la cierra cuando no hay votos reales.

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