Guatemala dará un paso inédito en la región al convertirse, a partir del próximo 22 de agosto, en el primer país de Centroamérica en implementar la gasolina E10, una mezcla con 10% de etanol que busca reducir emisiones, fortalecer la seguridad energética y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles importados.
La decisión se produce en un escenario internacional donde el aumento de la volatilidad de los precios del petróleo y las tensiones geopolíticas han acelerado la apuesta de numerosos países por los biocombustibles.
Expertos coinciden en que estas alternativas ya no solo responden a objetivos ambientales, sino también a estrategias económicas y de seguridad energética.
Durante un seminario organizado por la Oficina para América Latina del U.S. Grains & Bioproducts Council, el ministro de Energía y Minas de Guatemala, Edwin Barrios, explicó que la transición comenzará de forma gradual con la gasolina regular.
Aseguró que la medida responde a los compromisos asumidos por el país en acuerdos internacionales como el Acuerdo de París y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y no a exigencias derivadas de tratados comerciales.
Ganar la confianza del consumidor, el reto
El funcionario reconoció que uno de los principales retos será generar confianza entre los consumidores, debido a las dudas sobre el desempeño del nuevo combustible en los vehículos. Sin embargo, recordó que buena parte del parque automotor guatemalteco proviene de Estados Unidos, donde la gasolina E10 es el estándar desde hace años e incluso ya se ha ampliado temporalmente el uso de mezclas E15.
El especialista del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Agustín Torroba, destacó que las Américas concentran cerca del 85% de la producción mundial de etanol, lideradas por Estados Unidos y Brasil.
Países como Brasil utilizan mezclas de hasta E30, Colombia comercializa E10 y otras economías, como Argentina, Paraguay, Canadá, India e Indonesia, han fortalecido recientemente sus políticas de biocombustibles para reducir su dependencia del petróleo.
Los expertos señalaron que los biocombustibles se han consolidado como una herramienta estratégica para impulsar el desarrollo agrícola, mejorar la competitividad y reforzar la seguridad energética.
En ese contexto, la incorporación de la gasolina E10 posiciona a Guatemala como pionera en Centroamérica en la transición hacia combustibles renovables, alineándose con una tendencia global que gana fuerza ante la incertidumbre del mercado energético internacional.
