La decisión del dictador nicaragüense Daniel Ortega, de eliminar las elecciones generales provocó una nueva condena en Estados Unidos. Este martes, dos senadores y el secretario de Estado, Marco Rubio, instaron a la comunidad internacional a incrementar la presión diplomática contra el Gobierno nicaragüense.
La senadora Jeanne Shaheen, miembro de mayor rango del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, y el senador Rick Scott calificaron el anuncio de Ortega como un nuevo paso para consolidar el poder y restringir las libertades democráticas en el país centroamericano.
“Condenamos en los términos más enérgicos posibles la declaración del 19 de julio hecha por el líder autoritario nicaragüense Daniel Ortega sobre la suspensión de las elecciones. La decisión de Ortega sigue a una serie de medidas atroces y antidemocráticas para consolidar el poder y silenciar las opiniones disidentes”, dijeron Shaheen y Scott en una declaración el martes.
“Las elecciones libres y justas son la base de cualquier democracia, y los gobiernos legítimos sólo operan con el consentimiento de su pueblo. De acuerdo con el compromiso de los Estados Unidos con la democracia, apoyamos firmemente el derecho del pueblo nicaragüense a elegir a sus líderes y trabajaremos juntos, de forma bipartidista, “Utilizar las herramientas legislativas a nuestra disposición para hacer retroceder la visión oscura y despótica del régimen Ortega-Murillo para Nicaragua”, agregaron los influyentes senadores.
El martes, el secretario de Estado, Marco Rubio, llamó a la comunidad internacional a aislar al Gobierno de Nicaragua tras el anuncio de Ortega de que el país dejará de celebrar elecciones. El jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que esa decisión evidencia el carácter autoritario del régimen y el miedo a la voluntad popular.
Rubio sostuvo que la declaración del mandatario nicaragüense “pone al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria” y advirtió que Nicaragua no puede esperar mantener una relación de normalidad con otras naciones mientras rechace los principios democráticos. Asimismo, señaló que Ortega y la copresidenta Rosario Murillo “han abandonado incluso la pretensión de consentimiento popular”.
En un pronunciamiento separado, la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado exhortó a los países del continente a unirse a Estados Unidos para respaldar al pueblo nicaragüense y promover un futuro “libre de tiranía”.
El domingo, durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega afirmó que en Nicaragua ya no habrá elecciones para impedir que movimientos respaldados por Estados Unidos puedan llegar al poder.
Daniel Ortega, de 80 años, gobierna Nicaragua de forma ininterrumpida desde 2007. En 2025, una reforma constitucional amplió el período presidencial a seis años y designó a su esposa, Rosario Murillo, como copresidenta, fortaleciendo el control del Ejecutivo sobre las instituciones del Estado.







