Las autoridades de Estados Unidos detuvieron a 43,138 extranjeros en junio, la cifra mensual más alta de la actual administración de Trump. De ese total, 39,563 arrestos fueron realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y otros 3.575 por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), según datos oficiales.
El incremento también se refleja en los centros de detención. Más de 65,000 personas permanecen bajo custodia del ICE, un aumento del 9 % respecto a abril, mientras la agencia intensifica los operativos para acelerar las deportaciones en todo el país.
La presión no solo se mide en cifras. En las últimas semanas crecieron las críticas por el uso de retenes y controles de tráfico como estrategia para localizar migrantes, una táctica que ha quedado bajo escrutinio tras la muerte de los inmigrantes Johan Sebastián Durán y Lorenzo Salgado durante intervenciones de agentes en Texas y Maine.
Los datos muestran que la tendencia continúa al alza. Hasta el 11 de julio, las autoridades registraban un promedio de 1,593 detenciones diarias, por encima de los niveles de meses anteriores. Medios estadounidenses señalan que la administración busca incrementar el ritmo de arrestos para cumplir con los objetivos de deportación fijados por la Casa Blanca.







