China y Rusia profundizaron durante 2026 su influencia económica, política y de seguridad en Nicaragua, una relación que podría continuar fortaleciéndose debido a la importancia del respaldo que Beijing y Moscú ofrecen a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
El documento destaca que la Asamblea Nacional autorizó en mayo el ingreso de personal militar de China y Rusia a territorio nicaragüense para participar en ejercicios militares, intercambios y operaciones de asistencia humanitaria.
La autorización también incluyó fuerzas de Estados Unidos, Cuba, Venezuela y otros países centroamericanos, aunque el CSIS considera que las relaciones estratégicas de Managua están principalmente orientadas hacia Beijing y Moscú.
Rusia mantiene desde al menos 2017 una estación terrestre del sistema satelital GLONASS en Nicaragua que, según las fuentes citadas por el CSIS, también serviría para actividades de recopilación de inteligencia de señales. El Ministerio del Interior ruso opera además una instalación en Managua y el análisis sostiene que equipos rusos de vigilancia electrónica son utilizados para monitoreo interno y control de la disidencia.
El CSIS también señala que algunas herramientas legales empleadas por el régimen nicaragüense contra sectores críticos siguen modelos desarrollados previamente en Rusia, entre ellos normas relacionadas con agentes extranjeros. Para el centro de estudios, esta cooperación evidencia que el vínculo entre ambos gobiernos trasciende las relaciones diplomáticas y alcanza áreas vinculadas con seguridad, vigilancia y estructuras institucionales.
La influencia de China, en cambio, se aceleró después de que Nicaragua rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y reconoció a Beijing en 2021. Desde entonces, el país centroamericano suscribió acuerdos por cerca de $1,500 millones para proyectos de infraestructura, entre ellos modernización de carreteras y aeropuertos y la construcción de un nuevo centro logístico en el Puerto de Corinto, en la costa del Pacífico.

El análisis advierte sobre las condiciones financieras de estos proyectos y señala que los períodos de pago de 15 años son relativamente cortos para inversiones gubernamentales de infraestructura de esa magnitud. El CSIS también recoge cuestionamientos sobre las tasas de interés y comisiones, al considerar que podrían aumentar la dependencia financiera de Nicaragua respecto de China.
La expansión china también alcanza la minería. De acuerdo con un informe de Fundación del Río citado por el CSIS, concesiones otorgadas a empresas chinas podrían abarcar hasta 10 % del territorio nicaragüense, principalmente para explotación de oro. Algunas de estas áreas se ubicarían cerca o dentro de territorios indígenas protegidos, mientras el crecimiento de la minería ilegal también estaría generando impactos ambientales en la frontera con Costa Rica.
El CSIS considera que la relación de Nicaragua con China y Rusia seguirá profundizándose, debido a que el régimen de Ortega y Murillo necesita el respaldo económico y de seguridad proporcionado por ambas potencias. El análisis destaca además el papel de Laureano Ortega Murillo en la firma de acuerdos con Beijing y Moscú, convirtiéndose en una figura central para ampliar las relaciones internacionales de la dictadura nicaragüense.






