La competencia entre Estados Unidos y China por asegurar el suministro de minerales críticos ha puesto nuevamente a América Latina en el centro del mapa económico mundial. La región posee recursos indispensables para fabricar baterías, vehículos eléctricos, redes eléctricas y nuevas tecnologías.
Según el informe Panorama Económico para América Latina y el Caribe, Latinoamérica concentra alrededor del 50 % de los recursos mundiales de litio, uno de los minerales más demandados para la transición energética. Esa ventaja también fortalece el interés de Washington por consolidar alianzas con países de la región.

Guatemala aún no aprovecha su ventaja geográfica
Aunque el foco suele estar en el litio y el cobre, Guatemala cuenta con un activo estratégico: el níquel. Especialistas sostienen que, por su ubicación y volumen potencial, el país podría convertirse en uno de los principales abastecedores de este mineral para Estados Unidos.
Sin embargo, Lesly Véliz, directora ejecutiva de la Gremial de Recursos Naturales, Minas y Canteras (GRENAT_, advierte que gran parte del potencial geológico guatemalteco sigue sin estudiarse. La falta de exploración limita el conocimiento real de los recursos disponibles y reduce las posibilidades de atraer nuevas inversiones.
Mientras empresas estadounidenses mantienen una fuerte presencia minera en Chile, Brasil y México, compañías chinas han expandido sus inversiones en Argentina, Perú y Colombia, en una competencia creciente por controlar las cadenas globales de suministro.

El tiempo juega en contra
El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que el 88 % del litio producido en el mundo se destina a la fabricación de baterías, una demanda que también impulsa el consumo de cobre y níquel. No obstante, Guatemala enfrenta el riesgo de quedar rezagada si no reactiva la exploración minera.
Expertos señalan que de cada 100 licencias de exploración, apenas una llega a convertirse en un proyecto de explotación, un proceso que puede tardar entre 8 y 15 años. Por ello, consideran que el país necesita acelerar decisiones si quiere integrarse a las cadenas internacionales vinculadas a la transición energética.
Además de identificar nuevos yacimientos, Guatemala deberá fortalecer la seguridad jurídica, la gobernanza y los estándares de sostenibilidad. Solo así podrá competir con otros países latinoamericanos que ya avanzan para convertirse en proveedores estratégicos de los minerales que definirán la economía global de las próximas décadas.







