China se mantiene como el país con mayor número de periodistas encarcelados en el mundo y ocupa el puesto 178 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, según Reporteros Sin Fronteras (RSF).
El informe advierte que, desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2012, el régimen ha intensificado su control sobre la información y ha extendido su influencia más allá de sus fronteras.
De acuerdo con RSF, el gobierno chino busca imponer un discurso “ideológicamente correcto”, disuadir a voces críticas y ocultar violaciones a los derechos humanos mediante un modelo donde el periodismo está subordinado a la propaganda estatal.
Las investigaciones del proyecto “Propaganda Monitor” revelan que Pekín utiliza diversas estrategias para exportar su modelo comunicacional, incluyendo inversiones en redes internacionales de difusión y participación en medios extranjeros.
Asimismo, el régimen chino impulsa programas de formación dirigidos a periodistas de países en desarrollo, con el objetivo de influir en la narrativa informativa y promover los mensajes oficiales.
“Nuestro objetivo es, por un lado, revelar los métodos utilizados por el régimen chino para difundir su propaganda y, por otro, permitir que el público acceda a información fiable, procedente de fuentes independientes y variadas”, explicó Thibaut Bruttin. director general de RSF, en el marco del lanzamiento de la nueva edición del proyecto.
Bruttin indicó que a través de las investigaciones, entrevistas y análisis, el proyecto ‘Propaganda Monitor’ arroja luz sobre la campaña de Pekín para debilitar el periodismo independiente e imponer un modelo autoritario, que representa una verdadera amenaza para las democracias de todo el mundo”.
RSF también documenta cómo la influencia china se expande en distintas regiones, incluyendo países del Caribe como Granada, Jamaica y Guyana, así como en el Pacífico, específicamente en las Islas Salomón.
El informe señala que Pekín aprovecha la debilidad económica de algunos medios de comunicación para posicionar sus contenidos y fortalecer su presencia mediática internacional.
Según RSF, esta estrategia forma parte de un intento más amplio por consolidar un modelo informativo autoritario que representa una amenaza para el periodismo independiente y las democracias a nivel global.







