En pleno avance de la estación seca, distintos servicios meteorológicos de Centroamérica han emitido alertas por calor extremo y sensación térmica elevada que supera los 40 °C, con riesgos para la salud pública, producción agrícola y seguridad ambiental en varios países de la región.
En Panamá, el Instituto de Meteorología e Hidrología (IMHPA) reportó que marzo ha retornado al patrón típico de estación seca con temperaturas máximas diarias cercanas a 37 °C y sensación térmica que podría bordear los 42 °C en varias zonas, especialmente en el Pacífico y el Arco Seco del país, donde también se mantiene vigente un aviso de riesgo de incendios forestales.
En El Salvador, la estación meteorológica en La Libertad alcanzó recientemente 38.5 °C, estableciendo un nuevo récord histórico local y obligando al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) a recomendar precauciones adicionales como protección solar, hidratación y reducción de exposiciones prolongadas al sol.
En Nicaragua, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) advirtió que las temperaturas máximas podrían trepar hasta 39 °C en marzo y abril, con sensación térmica cercana a los 40 °C en el Pacífico y en la capital Managua, debido a la predominancia de altas presiones y condiciones secas propias de la temporada.

Autoridades de salud en Nicaragua han alertado que el calor prolongado puede agravar enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, y recomiendan hidratación constante y cuidados específicos para grupos vulnerables como adultos mayores y niños.
Mientras tanto, en Guatemala las previsiones son mixtas: aunque el instituto meteorológico local proyecta condiciones cálidas típicas del inicio de la estación seca, expertos han señalado que regiones del norte y el oriente podrían experimentar días con máximas entre 38 °C y 43 °C en los próximos meses, lo que enciende alarmas por el impacto en la salud pública y sectores productivos.
En Honduras, el clima seco y cielos despejados han impulsado un incremento notable de las temperaturas, con proyecciones que rondan los 39 °C en zonas como Choluteca y el Valle del Sur, según alertas de meteorólogos locales y reportes de prensa. Las autoridades han advertido que la sensación térmica puede intensificarse al mediodía y primeras horas de la tarde, complicando actividades al aire libre y elevando el riesgo de golpes de calor en la población.

En Costa Rica, aunque las variaciones climáticas por región son marcadas por su geografía tropical, durante la estación seca las temperaturas en las zonas costeras y el Valle Central superan regularmente los 30 °C, con índices ultravioleta altos que elevan los riesgos para la salud durante las horas de máxima radiación solar. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) monitorea estos incrementos térmicos como parte de tendencias que influencian la ola de calor en el país.
Los expertos climáticos regionales atribuyen estos episodios repetidos de temperaturas extremas a la persistencia de patrones de alta presión, la escasez de lluvias en la temporada seca y los efectos acumulativos del calentamiento global, que según estudios científicos han aumentado significativamente la frecuencia y duración de olas de calor en toda América Latina y Centroamérica.
Frente a este panorama, autoridades y organismos de salud de la región han reforzado recomendaciones a la población para protegerse del calor extremo, privilegiar la hidratación, reducir la actividad física en horas centrales del día y reforzar sistemas de alerta temprana y preparación comunitaria ante emergencias climáticas.







