La restricción de rutas migratorias en Centroamérica y América Latina está empujando a miles de personas hacia trayectos más peligrosos, según el Informe Mundial sobre Migración 2026 de la Organización Internacional para las Migraciones. El documento advierte que las nuevas barreras fronterizas no han frenado la movilidad humana, sino que han incrementado los riesgos para quienes intentan migrar.
El reporte, presentado durante el Foro Internacional de Revisión de la Migración en Nueva York, señala que en 2024 el mundo registró 304 millones de migrantes internacionales, equivalentes al 3.7 % de la población global. La OIM sostiene que Centroamérica se mantiene como uno de los corredores migratorios más sensibles del continente.
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Uno de los datos más preocupantes del informe indica que el 15 % de los migrantes entrevistados entre abril y junio de 2025 aseguró haber sufrido secuestro o retención durante su recorrido por la región. La cifra representa un fuerte aumento frente al promedio de entre 5 % y 6 % registrado durante 2024.
La OIM también advierte que el 53 % de los migrantes en tránsito por Centroamérica y México reportó incidentes de protección, incluyendo robos, extorsiones y violencia de género. Las familias con niños aparecen entre los grupos más expuestos a estos riesgos.

Aunque los flujos hacia el norte disminuyeron en 2025, el informe sostiene que las personas continúan buscando alternativas para migrar. Datos regionales basados en información de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos muestran que los encuentros en la frontera sur cayeron un 89 % entre enero y junio de 2025 respecto al mismo período de 2024.
El paso por el Darién, entre Colombia y Panamá, también registró una fuerte reducción. Durante el primer semestre de 2025 se contabilizaron apenas 2,927 cruces, frente a más de 200,000 reportados en el año anterior. Sin embargo, la OIM advierte que el cierre de rutas legales está desviando a los migrantes hacia caminos clandestinos más inseguros.
El informe señala además que la violencia y la falta de oportunidades siguen siendo los principales motores de la migración en la región. El 73 % de las personas entrevistadas afirmó haber abandonado su país por razones vinculadas a la inseguridad, mientras que el 58 % mencionó la falta de empleo y servicios básicos como otro factor determinante.






