La construcción de un centro de convenciones en una reserva forestal en las afueras de la capital salvadoreña, financiada por China, ha despertado la oposición de ambientalistas que denuncian que el proyecto producirá catástrofes naturales, tala de árboles, desplazamiento de animales y el contagio de enfermedades zoonóticas en seres humanos.
El movimiento ciudadano salvadoreño “Todos Somos El Espino” pide anular la construcción de un Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO) con fondos de China en el bosque El Espino. Lo han intentando todo: marchas, cartas a la embajada de China que los diplomáticos se negaron a recibir, así como gestiones ante el parlamento y ante el gobierno que tampoco han sido escuchados.
Gabriela Capacho, miembro del movimiento explicó que piden detener el proyecto porque El Espino no solo es una reserva natural sino que funge como un espacio de recarga hídrica, por lo que, la construcción traería consigo inundaciones y catástrofes naturales.
Asimismo, Capacho expuso que la depredación de esta porción de tierra traería consigo la pérdida de biodiversidad. La construcción financiada con fondos de la República Popular de China contempla la intervención de 55,711.13 metros cuadrados de bosque, que equivalen a 7.97 manzanas de terreno.
En ese sentido, dijo que la construcción implicaría la tala de miles de árboles, que llevaría al desplazamiento de animales silvestres hacia zonas urbanizadas con viviendas, lo que podría aumentar el riesgo de contagio de enfermedades zoonóticas y virus.
“Creo que el mayor argumento son los animales que encuentran en El Espino su hogar, el hecho que estos animales pierdan su hogar va a generar desplazamiento hacia zonas urbanizadas, lo cual, pone en riesgo a los seres humanos”, indicó Capacho.
Descenso de la calidad de vida
Capacho advirtió también que la intervención en el bosque provocará un descenso en la calidad de vida de los salvadoreños por la baja en la calidad del aire, la alta densidad de humo se incrementaría en San Salvador “al perder esta porción de bosque, la calidad de aire va a ser mucho menor y eso va dirigido a la salud de las personas” que especialmente viven en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS).
Esta semana el movimiento criticó que la Embajada de China en El Salvador se negara a recibir una carta formal en la que pedían frenar el proyecto que financian para la construcción del Centro de Ferias en una reserva ecológica protegida.
La carta que el movimiento pretendía entregar también exigía que se conozcan los convenios o memorandos pactados entre China y El Salvador y pedían al gigante asiático que respetara los estándares internacionales sobre cooperación y no daño ambiental.
Los proyectos que China financia en El Salvador suelen estar bajo reserva, sin transparencia alguna y no se conocen los alcances de los mismos.
Esta misma semana, el movimiento entregó 39,000 firmas de salvadoreños que expresaron su rechazo al proyecto de construcción. Además, el 68.8 % de los salvadoreños rechazan la construcción en el área protegida, según la encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (Uca).
En julio de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó la transferencia del terreno para el proyecto, en cooperación con China. La zona durante muchos años estuvo blindada al avance del urbanismo, por su importancia medioambiental, pero ahora los chinos están dispuestos a arrasar con todo.
