La oposición ciudadana y ambientalista se intensificó contra el proyecto financiado por China para construir un Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) dentro de la reserva natural Finca El Espino, en Antiguo Cuscatlán, que forma parte del Gran San Salvador.
Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA, divulgada el 27 de enero, reveló un amplio rechazo social. El 68.8 % de los consultados está en desacuerdo con el proyecto chino en una reserva ecológica. Solo el 23.7 % apoya la decisión.
En julio de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó la transferencia del terreno para el proyecto, en cooperación con China. La zona durante muchos años estuvo blindada al avance del urbanismo, por su importancia medioambiental.
Terreno cedido dentro de la Finca El Espino
La Asamblea autorizó el traspaso de 55,711 metros cuadrados de la Finca El Espino a CIFCO. La zona se ubica en Antiguo Cuscatlán, dentro del área metropolitana de San Salvador.
La finca es considerada uno de los últimos pulmones verdes urbanos. Cumple un papel clave en la regulación climática y la recarga hídrica, según especialistas ambientales.
Ambientalistas advierten que el proyecto chino implicaría la deforestación de al menos centenares de árboles y la destrucción de más de cinco hectáreas de bosque urbano. También alertan sobre afectaciones a la fauna local, incluidas especies de aves en peligro de extinción.
Según organizaciones civiles, la obra aumentaría el riesgo de inundaciones y reduciría la capacidad de recarga de acuíferos. Estos riesgos se concentran en una zona ya presionada por la urbanización.
Críticas por falta de estudios públicos
Diversos sectores cuestionan la ausencia de estudios de impacto ambiental accesibles y consultas ciudadanas previas. Diputados de oposición han reclamado que la aprobación legislativa ocurrió sin información técnica suficiente.
La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos recibió solicitudes para analizar posibles vulneraciones al derecho a un medio ambiente sano.
China ejecuta y financia la obra
China financia, diseña y ejecuta el nuevo CIFCO como parte de un convenio de cooperación bilateral. El gobierno salvadoreño no ha informado un costo en dólares del proyecto.
Autoridades chinas han presentado la obra como un símbolo de amistad. Sin embargo, críticos señalan que la intervención impactará la ecología, el entorno urbano y la calidad de vida en la capital.
El proyecto presenta similitudes a otros desarrollados por China en El Salvador. La Biblioteca Nacional (Binaes), en el Centro Histórico de San Salvador, donde tumbaron un edificio histórico (donde estaban instaladas las primeras gradas eléctricas que funcionaron en el país en los años 60) y el estadio nacional.
Los chinos no permiten el acceso de periodistas a las obras, no comparten datos de las obras y los que podrían dar detalles de estas son reacios a informar.
Una de las críticas populares es que China dona obras que sirven estéticamente para una ciudad que crece de forma acelerada, pero que no tiene un impacto social profundo en la sociedad.
Con frecuencia se ha escuchado que, antes de estadios o ferias, deberían apostarle a la colaboración en áreas como salud y educación, donde las necesidades continúan siendo muchas.
Nuevo estadio avanza en la misma zona
En las cercanías del terreno destinado al CIFCO, China también construye el nuevo Estadio Nacional. Ambos proyectos se concentran en un mismo corredor urbano con alta presión ambiental.
Organizaciones advierten que la suma de obras aumentará el tráfico, la contaminación y la pérdida de áreas verdes en Antiguo Cuscatlán.
Movimientos ciudadanos mantienen protestas y campañas para reubicar el proyecto fuera de la reserva. También impulsan peticiones y acciones públicas para frenar la construcción.
Aunque la obra aún no inicia formalmente, el área ya fue cercada y registra trabajos preliminares. La oposición sostiene que el proyecto chino avanza pese al rechazo mayoritario y a las advertencias ambientales.
