El flujo migratorio desde el Triángulo Norte de Centroamérica muestra un cambio inesperado en 2026. En los primeros dos meses del año, las detenciones en Estados Unidos y México cayeron a niveles no vistos en la última década, abriendo interrogantes sobre qué está detrás de esta tendencia.
El dato más llamativo es que entre enero y febrero se registraron solo 3,909 aprehensiones de personas provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador. La cifra contrasta con los más de 24 mil casos reportados en el mismo periodo de 2025.
Este desplome del 84% marca una ruptura con años recientes en los que la migración irregular alcanzó cifras récord. En 2023, por ejemplo, se contabilizaron cerca de 786,690 detenciones en la región.
Estados Unidos concentró la mayor parte de las aprehensiones en 2026, con 2,424 casos, mientras que México reportó 1,485 en enero. Ambos países reflejan una caída sostenida en los registros.
Guatemala lidera detenciones
Por nacionalidad, Guatemala lidera con 2,157 detenciones, seguida por Honduras con 1,363 y El Salvador con 389. Sin embargo, todos los países muestran una reducción significativa en comparación con años anteriores.
Las caídas porcentuales también son contundentes. En Estados Unidos, las detenciones de hondureños bajaron un 85.1%, las de salvadoreños un 84.8% y las de guatemaltecos un 77.2%.
En México, el descenso es aún más marcado en algunos casos. Las detenciones de salvadoreños se redujeron en un 98.3%, mientras que las de hondureños y guatemaltecos también registraron caídas importantes.
Este cambio ocurre en un contexto donde la migración desde Guatemala, Honduras y El Salvador ha sido históricamente constante, impulsada por factores como la inseguridad, la falta de empleo y la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Aunque la Organización Internacional para las Migraciones no precisa las causas, advierte que podrían influir políticas migratorias más estrictas, operativos reforzados o cambios en las condiciones económicas en la región.







