Las autoridades sanitarias de Panamá intensificaron las labores de vigilancia epidemiológica tras determinar que el caso de sarampión detectado recientemente en un transportista guatemalteco pudo haber expuesto a más de 500 personas dentro y fuera del país. La situación ha obligado a reforzar la coordinación con otras naciones centroamericanas para prevenir nuevos contagios.
El Ministerio de Salud (Minsa) informó que el seguimiento incluye contactos identificados durante los desplazamientos realizados por el paciente en distintas regiones del país. La investigación también contempla a personas que coincidieron con él en espacios cerrados, donde el virus puede permanecer en el ambiente incluso después de que una persona infectada se retire.
Las autoridades explicaron que la trazabilidad del caso se ha convertido en uno de los ejercicios de monitoreo más complejos realizados recientemente debido a la movilidad regional del conductor y a la necesidad de reconstruir cada uno de sus recorridos.
Mientras continúan las investigaciones, Panamá reforzó la distribución de vacunas contra el sarampión con la llegada de 100,000 dosis adicionales. El objetivo es garantizar el abastecimiento nacional y responder al aumento de la demanda registrado durante las últimas semanas.

Según datos oficiales, más de 100,000 personas acudieron a vacunarse en menos de un mes, impulsadas por los recientes casos importados y por el incremento de viajes internacionales hacia países donde se han reportado brotes de la enfermedad.
Aunque Panamá no registra transmisión autóctona de sarampión desde 1995, las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de importación de nuevos casos. Hasta el momento, el país acumula tres casos importados confirmados y uno asociado a contacto directo, sin evidencia de transmisión comunitaria sostenida.







