Una costarricense de 83 años con demencia vascular fue deportada de España tras permanecer cerca de 20 horas retenida en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, tras extraviar su pasaporte.
El caso, que su familia denunció, abrió el debate por la presunta falta de protocolos para atender a personas con deterioro cognitivo, informó el medio digital costarricense Interferencia.
La mujer había viajado junto a tres familiares para participar en un encuentro internacional sobre alzhéimer y otras demencias, donde incluso tenía previsto leer un poema.
Sin embargo, al llegar a Madrid descubrieron que había extraviado su pasaporte en el trayecto.
Lea más: Misiones humanitarias de Panamá y Costa Rica en Venezuela concluyen tras días de labores de rescate
España inflexible con la señora
Según la publicación, la familia notificó de inmediato a la aerolínea y a las autoridades migratorias españolas.
El Consulado de Costa Rica certificó la identidad de la adulta mayor e informó oficialmente sobre su diagnóstico de demencia vascular, pero las autoridades españolas le negaron el ingreso al país.
De acuerdo con la denuncia, las autoridades indicaron que únicamente podría entrar con un pasaporte de emergencia.

Costa Rica no podía emitir de forma inmediata este documento porque requiere la presencia física de la persona y su entrega demora alrededor de 10 días hábiles.
La familia aseguró que la mujer permaneció retenida desde la tarde del 4 de julio hasta el mediodía del día siguiente, sin comunicación oficial con sus allegados y sin que estos pudieran acompañarla o recibir información sobre su estado de salud.
Lea también: Costa Rica expulsa a cuatro nicaragüenses condenados por abusos sexuales y tráfico de drogas
Deportación implacable
Además, denunció que la deportaron con la misma ropa y el mismo pañal que llevaba al llegar, sin acceso a sus pertenencias ni a sus medicamentos durante la retención.
Los familiares también debieron asumir el costo del cambio de boleto para que un acompañante pudiera asistirla durante el vuelo de regreso a Costa Rica.
Mauricio Molinari, nieto de la adulta mayor y neurosicólogo, afirmó a Interferencia que su familia no cuestiona la legislación migratoria española, sino la ausencia de protocolos específicos para atender a viajeros con deterioro cognitivo.
Este desafío, advirtió, crecerá conforme envejezca la población y aumenten los diagnósticos de demencia.







