Centroamérica se prepara para enfrentar un nuevo episodio intenso del fenómeno de El Niño, cuyas condiciones podrían extenderse hasta marzo de 2027 y provocar un aumento de las necesidades humanitarias en la región.
Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). advierte que Guatemala y Honduras se encuentran entre los países con mayor riesgo de sufrir impactos severos, mientras que El Salvador, Nicaragua y Costa Rica también enfrentarán importantes desafíos por la reducción de lluvias y el incremento de las temperaturas.
El reporte señala que las condiciones de El Niño ya están presentes y que, entre julio y diciembre de 2026, se prevén precipitaciones por debajo de lo normal y temperaturas superiores al promedio en gran parte de Centroamérica y el Caribe. Esta combinación favorecerá la aparición de sequías, olas de calor, incendios forestales, escasez de agua y un incremento de enfermedades transmitidas por vectores y por el agua.
De acuerdo con la agencia de la ONU, Guatemala y Honduras integran la lista mundial de países con mayor riesgo de impactos humanitarios entre julio de 2026 y marzo de 2027. El informe explica que, en ambas naciones, los efectos del fenómeno climático coincidirán con problemas estructurales como pobreza, inseguridad alimentaria y vulnerabilidad económica, lo que podría incrementar el número de personas que requieran asistencia humanitaria.
El documento advierte que el Corredor Seco Centroamericano, que comprende zonas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, será una de las regiones más afectadas. En esta franja habitan más de 10 millones de personas, de las cuales alrededor del 80 % depende de la agricultura de subsistencia y vive en condiciones de pobreza crónica.
Los especialistas prevén que la disminución de las lluvias afecte la producción de granos básicos, especialmente maíz, durante los ciclos agrícolas de primera y postrera en Guatemala y Honduras. Además, la escasez de agua podría limitar el consumo humano y aumentar el riesgo de enfermedades por deficiencias en el acceso a agua potable, saneamiento e higiene.
El informe también señala que las altas temperaturas incrementarán el riesgo de incendios forestales y olas de calor en varios países centroamericanos, mientras que la combinación de calor y sequía podría deteriorar los medios de vida de miles de familias dedicadas a la agricultura y la ganadería, elevando la inseguridad alimentaria y los niveles de desnutrición.
Aunque El Niño suele reducir las lluvias en Centroamérica, también favorece una mayor actividad ciclónica en el Pacífico oriental. Por ello, la OCHA advierte que las costas occidentales de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua podrían enfrentar huracanes más frecuentes e intensos durante la temporada ciclónica, cuyo período de mayor actividad se concentra entre julio y septiembre.
El organismo concluye que la combinación entre El Niño, el calentamiento global y otras presiones económicas internacionales podría prolongar los efectos de la crisis climática hasta 2027. Ante ese panorama, recomienda fortalecer las acciones de preparación y respuesta anticipada para reducir el impacto sobre la seguridad alimentaria, el abastecimiento de agua y la salud de millones de personas en Centroamérica.






