El narcotraficante costarricense Gilberth Bell Fernández, conocido como “Macho Coca”, se declaró el viernes “no culpable” del delito de tráfico internacional de drogas que le atribuye la Fiscalía estadounidense, durante una audiencia celebrada en el Tribunal Federal Thurgood Marshall, en el Bajo Manhattan, Nueva York.
Bell Fernández compareció ante un juez federal para escuchar formalmente la acusación presentada en su contra y rechazó el cargo. Su declaración obliga a la Fiscalía estadounidense a presentar las pruebas con las que pretende demostrar la responsabilidad del costarricense, extraditado recientemente desde su país.
Entre las evidencias que serían incorporadas al proceso se encuentran pruebas recabadas por la Administración para el Control de Drogas (DEA) y grabaciones de llamadas telefónicas que, según la acusación, respaldarían los señalamientos contra “Macho Coca”. Al declararse “no culpable”, Bell Fernández deberá enfrentar el proceso judicial sin aceptar los cargos formulados.
La Fiscalía estadounidense se comprometió a entregar a la defensa las pruebas recopiladas en un plazo máximo de 30 días. Los abogados de Bell Fernández solicitaron que la siguiente audiencia se realizara hasta diciembre para disponer del tiempo necesario para revisar el material presentado por las autoridades.
Aunque el juez cuestionó que la defensa necesitara 10 semanas para examinar las evidencias, finalmente aceptó la petición y programó la próxima audiencia para el 4 de diciembre a las 9:30 a.m. Se prevé que durante esa comparecencia pueda definirse la fecha para el inicio formal del juicio contra el costarricense.
Bell Fernández fue extraditado el jueves 13 de agosto desde Costa Rica hacia Estados Unidos, después de ser detenido por agentes de la Fiscalía costarricense y del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Antes de su traslado, “Macho Coca” denunció haber sufrido torturas durante su permanencia en cárceles costarricenses.
El operativo para concretar la extradición comenzó a las 5:00 a.m. con el traslado de Bell Fernández desde el centro penitenciario La Reforma hasta el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. El procedimiento contó con la participación de agentes policiales, personal de la Dirección General de Migración y Extranjería y miembros de la DEA.
Como condición para ejecutar la extradición, las autoridades estadounidenses se comprometieron a que Bell Fernández no sea condenado a una pena superior a 50 años de prisión, ni a cadena perpetua o pena de muerte, debido a que estas últimas sanciones no están contempladas por la legislación costarricense. El proceso continuará en diciembre con la presentación y revisión de las pruebas de la acusación.






