Estados Unidos volvió a exigir al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, rechazando las recientes excarcelaciones bajo arresto domiciliario como medidas insuficientes y engañosas.
“El arresto domiciliario no es libertad”, advirtió Leandro Rizzuto, embajador estadounidense ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), durante una sesión del Consejo Permanente celebrada el 4 de febrero.
“Las recientes liberaciones de personas en Nicaragua bajo arresto domiciliario pueden parecer gestos positivos de la dictadura; sin embargo, estas acciones no engañan a nadie… El arresto domiciliario no es libertad”, denunció Rizzuto.
“Estados Unidos reitera su exigencia de que Nicaragua libere de inmediato e incondicionalmente a todos los presos políticos detenidos injustamente: sin arresto domiciliario ni nuevos arrestos”, enfatizó el embajador estadounidense en una declaración ante el Consejo Permanente de la OEA
Mensajes contundentes de EEUU
El pronunciamiento de Rizzuto se suma a una serie de mensajes contundentes por parte del Gobierno estadounidense en las últimas semanas. El pasado 17 de enero, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado calificó de paranoico al régimen nicaragüense por detener ciudadanos únicamente por darle “me gusta” a publicaciones en redes sociales.
“Detener a nicaragüenses por interacciones en redes sociales demuestra lo paranoico que está el régimen ilegítimo de Murillo y Ortega”, señaló el comunicado oficial.
Desde inicios de 2024, el régimen orteguista ha liberado a más de 30 personas catalogadas como presos políticos, pero las mantiene bajo arresto domiciliario, vigilancia policial o incluso hostigamiento por grupos paramilitares. Para Washington, estas medidas no constituyen libertad verdadera.
“Libertad significa poner fin al ciclo de represión del régimen”, expresó la Oficina del Departamento de Estado.
La dictadura de Ortega y Murillo —que suma 19 años en el poder— ha sido descrito por EE. UU. como una “brutal dictadura”, acusada de violaciones sistemáticas de derechos humanos, represión de opositores, censura y detenciones arbitrarias.







