Costa Rica experimentó un aumento en su tasa bruta de mortalidad en las últimas dos décadas, pasando de 3.84 muertes por cada mil habitantes en 2004 a 5.84 muertes por mil en 2024, según detalla el informe Panorama Demográfico 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), publicado en diciembre.
Este incremento representa dos defunciones más por cada mil habitantes, lo que se enmarca dentro de los procesos propios de un país con alta esperanza de vida y una transición epidemiológica avanzada, según señala el documento. A pesar de este incremento, los niveles de mortalidad se consideran relativamente bajos a nivel regional.
El informe también destaca cambios significativos en las principales causas de muerte. Aunque el infarto agudo de miocardio continúa como la primera causa de defunción en el país, su peso relativo ha disminuido: pasó de representar el 9.3 % de las muertes en 2004 al 7.5 % en 2024.
Una de las variaciones más notorias es la aparición de la diabetes mellitus no especificada como la segunda causa básica de muerte en 2024, seguida por la diabetes mellitus tipo 2, que ahora ocupa el quinto lugar en el ranking de causas de defunción. En 2004, ninguna forma de diabetes figuraba entre las cinco primeras causas.
Otro dato relevante es la desaparición del tumor maligno de estómago de los primeros cinco puestos de causas de muerte, cuando en 2004 ocupaba la cuarta posición. Este cambio refleja un reordenamiento del perfil epidemiológico, influido por nuevos hábitos alimenticios, tratamientos médicos y factores socioeconómicos.
En cuanto al comportamiento por sexo, se mantiene el patrón de mayor mortalidad en hombres. En 2024, los hombres representaron el 56.7 % de las muertes, mientras que las mujeres el 43.3 %, una proporción que se ha mantenido estable desde 2004, a pesar de que el número total de defunciones casi se duplicó en este período.
Este panorama sugiere que, aunque Costa Rica mantiene indicadores de mortalidad propios de países con buen desarrollo en salud pública, se enfrenta a nuevos desafíos sanitarios, como el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles.







