Las autoridades de Costa Rica detuvieron a 12 ciudadanos nicaragüenses en operativos recientes contra la minería ilegal en Crucitas, en la frontera norte, pese a que Nicaragua se había comprometido a reforzar la custodia en su lado limítrofe para frenar estas actividades.
La Fuerza Pública informó que la mayoría de los detenidos realizaba labores de extracción de oro sin autorización, mientras que otros se dirigían a puntos de explotación clandestina.
Los primeros fueron puestos a disposición de la Fiscalía de San Carlos por presuntas violaciones al Código de Minería, y los segundos quedaron bajo control de Migración por su condición irregular.
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Decomisan herramientas
Los operativos forman parte de una estrategia sostenida en Crucitas, considerada una zona crítica por la presencia de redes del crimen organizado dedicadas a la extracción ilegal de oro.
Durante las intervenciones, las autoridades decomisaron herramientas como rotamartillos, palas, plantas eléctricas y bombas sumergibles, equipos que la Fiscalía ordenó destruir.

El Gobierno costarricense ha señalado reiteradamente que esta actividad genera graves daños ambientales, incluyendo deforestación, contaminación de suelos y afectación de fuentes hídricas.
Incursiones imparables
Las capturas se producen a pesar de compromisos previos entre Costa Rica y Nicaragua para fortalecer la vigilancia fronteriza, especialmente en áreas cercanas al polémico yacimiento de Crucitas, donde la minería ilegal se ha intensificado en los últimos años.
Las autoridades mantienen presencia permanente en la zona, en medio de una presión migratoria constante y condiciones económicas que favorecen la expansión de esta actividad ilícita en la frontera norte.
La dictadura de Nicaragua en marzo pasado se comprometió a aumentar la vigilancia y patrullaje en la zona, pero las incursiones siguen imparables en la zona.







