Centroamérica y República Dominicana atraviesan una de las transformaciones demográficas más importantes de las últimas décadas. Según el informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), difundido con motivo del Día Mundial de la Población, los nacimientos en la región han disminuido 28 % en los últimos años. La reducción de la natalidad, el envejecimiento y la migración ya comienzan a modificar la demanda de empleo, vivienda, salud, transporte y alimentos.
Datos recopilados por Worldometer muestran que la población conjunta de México y los países de Centroamérica rondó los 185 millones de habitantes en 2025, mientras que República Dominicana superó los 11.4 millones. Aunque la región sigue creciendo en número de habitantes, ese avance es cada vez más lento debido a la caída de la natalidad y al menor crecimiento natural de la población.
La transformación también se refleja en la fecundidad. De acuerdo con las cifras citadas en el informe, América Latina y el Caribe registró una tasa global de 1.8 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de décadas anteriores. Esto significa que las familias son más pequeñas y que la población comienza a envejecer a un ritmo cada vez mayor.

La migración es otro de los factores que acelera este cambio. Guatemala, Honduras y El Salvador mantienen saldos migratorios negativos, con más personas saliendo que ingresando. Our World in Data señala que República Dominicana también registró una migración neta negativa, con una salida de 34,920 personas durante 2023.
Las diferencias entre los países siguen siendo marcadas. Guatemala continúa como el país más poblado del istmo, con más de 18 millones de habitantes y una de las poblaciones más jóvenes de la región. Honduras mantiene un crecimiento demográfico relativamente sólido, mientras que El Salvador registra una fecundidad menor y una población con un crecimiento cada vez más moderado.
Costa Rica representa el escenario más avanzado de la transición demográfica, con una de las tasas de fecundidad más bajas de Centroamérica y una población que envejece rápidamente. Panamá, en cambio, mantiene un crecimiento moderado impulsado por la inmigración y una urbanización superior al 70 %, lo que incrementa la presión sobre el transporte, la vivienda y otros servicios urbanos.
El UNFPA advierte que esta transición demográfica obligará a los países a adaptar sus políticas públicas. El crecimiento de las ciudades, el envejecimiento de la población y la reducción de los nacimientos modificarán la demanda de salud, educación, empleo y seguridad alimentaria, consolidando una nueva etapa para Centroamérica y República Dominicana.







