Centroamérica experimentó durante el segundo trimestre de 2026 importantes cambios en la dinámica migratoria, marcados por una reducción de los flujos irregulares hacia el norte, nuevas políticas de regularización y un incremento de las deportaciones desde Estados Unidos, según el informe Quarterly Mixed Migration Update: Latin America and the Caribbean, elaborado por el Mixed Migration Centre (MMC).
El documento señala que la migración hacia el norte continúa en niveles históricamente bajos. Honduras reportó 2,157 ingresos irregulares durante el segundo trimestre del año, una disminución respecto a los 2,760 registrados entre enero y marzo. Además, un análisis citado por el informe indica que las llegadas durante el primer semestre representaron una caída del 75 % en comparación con el mismo período de 2025.
En Panamá también se redujo el tránsito migratorio de sur a norte. Las autoridades contabilizaron 4,912 personas en desplazamiento hacia el sur hasta el 21 de junio, con una disminución progresiva mes a mes. Asimismo, el flujo por la selva del Darién permaneció en niveles históricamente bajos, con un promedio de 43 cruces mensuales entre abril y mayo, aunque ligeramente superior al registrado durante el primer trimestre del año.
El informe destaca que Costa Rica reactivó un mecanismo de protección complementaria dirigido a solicitantes de asilo procedentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela. La medida permitirá a los beneficiarios residir y trabajar legalmente durante dos años, renovables, con el objetivo de reducir el acumulado de solicitudes pendientes que enfrenta el sistema migratorio costarricense.
Panamá, por su parte, implementó un nuevo régimen migratorio temporal para ciudadanos hispanohablantes del continente que retornan hacia el sur. Este permiso autoriza una permanencia de hasta 30 días, aunque no contempla la posibilidad de solicitar asilo ni modificar el estatus migratorio una vez concedido.
El reporte también documenta un incremento en las deportaciones derivadas de los acuerdos bilaterales impulsados por Estados Unidos. Costa Rica recibió 149 personas deportadas entre abril y junio bajo este mecanismo, mientras Panamá facilitó el retorno de ciudadanos colombianos y venezolanos como parte de convenios suscritos con Washington.
En el caso de El Salvador, el MMC señala que las deportaciones de ciudadanos salvadoreños aumentaron un 98 % entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026. El informe atribuye este incremento tanto al endurecimiento de la política migratoria de la administración del presidente Donald Trump como a la cooperación entre los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador.
El estudio también indica que Guatemala recibió 21,272 connacionales retornados desde Estados Unidos y México entre enero y abril de 2026. La mayoría corresponde a hombres adultos provenientes de departamentos ubicados en la frontera con México. Según el MMC, estos cambios reflejan una transformación en las rutas migratorias y en las políticas de control y regularización adoptadas por los países centroamericanos durante este año.







