España se consolida como el segundo gran destino de la migración hondureña y muestra una transición hacia formas de permanencia más estables, impulsada por la regularización y el acceso a la ciudadanía.
Hasta el 31 de marzo de 2026, un total de 20,619 hondureños tenía una autorización de residencia por arraigo vigente. La cantidad aumentó 39.1 % en comparación con el año anterior y 13.6 % frente al trimestre previo.
El arraigo permite obtener un permiso de residencia a extranjeros que ya se encuentran en España y cumplen condiciones relacionadas con vínculos familiares, integración social, trabajo o formación.
Los hondureños representan cerca del 5 % de las 423,606 personas beneficiadas con esta modalidad en el país europeo. El 66 % son mujeres y la edad promedio del grupo es de 36 años.

La incorporación definitiva también avanzó durante 2025, cuando España concedió la nacionalidad a 13,102 hondureños. Honduras ocupó el cuarto lugar en número de aprobaciones, detrás de Marruecos, Colombia y Venezuela.
Al comparar las concesiones con los 76,514 hondureños que tenían documentación de residencia al cierre de 2024, la tasa de nacionalización llegó al 17.1 %, la mayor entre las 15 principales comunidades extranjeras. Nicaragua quedó en segundo lugar, con 16.7 %.
La migración hondureña también mantiene un peso económico creciente: el Banco de España estimó que las remesas hacia Honduras equivalían a unos 272 euros mensuales por cada trabajador hondureño residente en ese país. Al mismo tiempo, su participación en el servicio doméstico bajó de cerca del 65 % en 2013 al 40 % en 2023, mientras aumentó su presencia en la construcción y el transporte.






