El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, intensificó su confrontación con críticos y organizaciones al publicar un mensaje en la red social X, en el que volvió a acusar a un periodista de estar a favor de pandilleros.
El mandatario cuestionó lo que calificó como “derechos humanos selectivos” por parte de periodistas y ONG. Además, acusó a estos sectores de aplicar criterios distintos según el contexto.
El pronunciamiento surgió como respuesta a un mensaje del antropólogo y periodista Juan Martínez d’Aubuisson, quien hizo una referencia histórica a la ejecución de Benito Mussolini en 1945.
El origen del conflicto: una referencia histórica polémica
Martínez d’Aubuisson, del periódico El Faro (considerado por el mandatario como oposición), aludió a la ejecución del líder italiano durante la Segunda Guerra Mundial. En su publicación, sugirió que ese episodio mostraba cómo enfrentar a “fascistas y tiranos”.
En respuesta, Bukele evitó debatir el hecho histórico. En cambio, centró su mensaje en lo que considera una contradicción en el discurso de sus críticos.
Según el presidente, quienes justifican ese tipo de acciones en contextos históricos exigen al mismo tiempo respeto absoluto al debido proceso para miembros de pandillas.
Una excelente clase de derechos humanos selectivos por parte de los “defensores del debido proceso” y de la “independencia judicial”:
Para unos: vaciarles cargadores y colgarlos boca abajo.
Pero para los pandilleros: …¿Ven cómo ni ellos mismos creen en lo que dicen defender?… https://t.co/BKvN6irVj2
— Nayib Bukele (@nayibbukele) April 29, 2026
Derechos humanos y doble estándar en el debate público
Bukele afirmó que existe una aplicación selectiva de los derechos humanos en El Salvador. Señaló que algunos sectores condenan medidas duras contra pandillas, pero toleran la violencia en otros contextos.
El mandatario cuestionó directamente la coherencia de ese enfoque. También vinculó esa postura con una supuesta defensa indirecta de estructuras criminales como la MS-13 y el Barrio 18.
En su mensaje, sostuvo que el objetivo real de estas críticas sería permitir que los pandilleros recuperen libertad y retomen el control territorial.
El régimen de excepción y política de seguridad
El intercambio ocurre en medio del régimen de excepción vigente desde marzo de 2022. Esta medida ha permitido detenciones masivas y operaciones contra pandillas en todo el país.
El gobierno defiende esta estrategia como clave para reducir la violencia. Por otro lado, organizaciones nacionales e internacionales han expresado preocupación por posibles violaciones al debido proceso.
Además, el modelo incluye infraestructura como el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), diseñado para albergar a miles de reclusos vinculados a estructuras criminales.
Estrategia comunicacional del gobierno
El mensaje de Bukele sigue una línea comunicacional constante. Primero, presenta el conflicto como una confrontación entre el Estado y actores que, según el gobierno, protegen a criminales.
Luego, cuestiona la legitimidad moral de los críticos. Finalmente, refuerza la narrativa de que las políticas de seguridad responden a demandas de la población.
Esta estrategia ha sido recurrente desde el inicio de su administración. También ha coincidido con altos niveles de aprobación interna hacia las medidas contra pandillas.
Impacto en la polarización política
El nuevo intercambio amplía la polarización en el país. Por un lado, refuerza el respaldo de sectores que apoyan la política de seguridad.
Por otro lado, consolida las críticas de quienes advierten riesgos para el Estado de derecho. Estos sectores consideran que el discurso oficial estigmatiza la disidencia.
En consecuencia, el debate sobre derechos humanos en El Salvador continúa marcado por posiciones opuestas. Mientras tanto, el gobierno mantiene su enfoque centrado en seguridad y control territorial.
