El Congreso Nacional iniciará la próxima semana la discusión del paquete de ascensos militares en Honduras, impulsado por el presidente Nasry Asfura. La propuesta busca reordenar la estructura de poder en las Fuerzas Armadas y redefinir el alto mando militar.
Según medios locales, el proceso no responde solo a promociones rutinarias. También plantea una reconfiguración del liderazgo militar tras el papel de la institución en las elecciones de 2025.
Ascenso clave en la cúpula militar
El movimiento más relevante es el ascenso de Héctor Benjamín Valerio Ardón a general de división. Con esta decisión, el Ejecutivo ratifica su rol como jefe de las Fuerzas Armadas.
Este ascenso refuerza su continuidad en la conducción militar durante su mandato de 2 años. Además, consolida su liderazgo dentro de la estructura castrense.
Nuevos generales redefinen el equilibrio interno
Junto a este cambio, 8 coroneles serán ascendidos al rango de general. Entre ellos figuran:
- Luis Alonso Rosales Cardoza
- Marco Alexander Lanza Ávila
- Walter Danilo Hernández Carvajal
- Othoniel Gross Castillo
- Miguel Maldonado Castro
- Otto Fabricio Mejía Hércules
- José Roberto Navarro Tábora
Este bloque pasará a integrar la alta cúpula militar. En consecuencia, se modificará la correlación de fuerzas dentro de la Junta de Comandantes.
Supervisión institucional acompañará el proceso
Fuentes citadas por medios locales indican que el proceso incluirá revisiones de entidades estatales. Entre ellas destacan el Ministerio Público, el Tribunal Superior de Cuentas y el Conadeh.
Por tanto, el paquete de ascensos incorpora un componente de control institucional. Este mecanismo busca vigilar el perfil y desempeño de los oficiales promovidos.
Antecedentes recientes
El reacomodo ocurre tras la gestión del cuestionado exjefe militar Roosevelt Hernández. Su liderazgo generó controversia por el papel de las Fuerzas Armadas en el proceso electoral de 2025.
Además, algunos oficiales ahora promovidos mostraron cercanía con esa administración. Esto ha generado lecturas políticas sobre la nueva configuración del poder militar.
En paralelo, el mismo grupo protagonizó un hecho inusual el año pasado. En ese momento, rechazó recibir ascensos en un Congreso presidido por Luis Redondo, del izquierdista Libre, en medio de tensiones políticas.
Reacomodo sin ruptura en las Fuerzas Armadas
Aunque los cambios elevan a nuevos actores, la estructura base se mantiene. La mayoría de oficiales seguirá en sus posiciones actuales.
Sin embargo, el nuevo rango modifica el peso de cada miembro en la toma de decisiones. Esto sugiere un reacomodo interno, más que una ruptura total.
Reforma constitucional en debate
El contexto incluye una posible reforma constitucional. El Congreso analiza que la elección del jefe militar pase al Legislativo.
La propuesta también contempla ampliar el mandato a cuatro años. Asimismo, plantea someter al jefe castrense a juicio político en caso de incumplir sus funciones.
Un momento clave para la institucionalidad
La discusión legislativa marcará el rumbo de la cúpula militar. Además, ocurre en un escenario de alta sensibilidad política.
El proceso vuelve a poner en debate la relación entre poder político y Fuerzas Armadas. También plantea interrogantes sobre los controles institucionales en decisiones estratégicas del país.







