El Colectivo Nicaragua Nunca Más recordó este lunes a las víctimas de la denominada Operación Limpieza, una ofensiva ejecutada por las autoridades nicaragüenses entre junio y agosto de 2018 para desmantelar las protestas antigubernamentales que se extendieron por diversas ciudades del país.
A ocho años de los hechos, la organización sostuvo que la operación representó una de las etapas más violentas de la crisis sociopolítica iniciada tras las manifestaciones del 18 de abril de 2018, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles en rechazo a unas reformas al sistema de seguridad social impulsadas por el Gobierno.
Según el colectivo, durante la Operación Limpieza participaron fuerzas policiales, grupos parapoliciales y estructuras estatales que actuaron contra manifestantes, barricadas, universidades, iglesias y comunidades donde se mantenían protestas contra la administración del presidente Daniel Ortega.
La organización señaló que uno de los episodios más graves ocurrió el 8 de julio de 2018 en los municipios de Jinotepe, Diriamba y Dolores, en el departamento de Carazo, donde un amplio despliegue de hombres armados dejó decenas de fallecidos en menos de un día.
También recordó el incendio ocurrido en una vivienda del barrio Carlos Marx, en Managua, donde murieron seis personas, incluidos dos menores de edad, así como el ataque armado contra la parroquia Jesús de la Divina Misericordia el 13 de julio de 2018, cuando centenares de estudiantes y civiles permanecían refugiados en el templo.
De acuerdo con la documentación presentada por el colectivo, durante la represión de 2018 fueron asesinadas al menos 355 personas, una cifra que coincide con los registros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Organizaciones locales elevan el número de víctimas mortales a 684, mientras que el Gobierno ha reconocido que los fallecidos superaron los 300.
La agrupación afirmó que entre junio y julio de 2018, período en el que se desarrolló la Operación Limpieza, se registraron 215 muertes violentas relacionadas con la crisis, además de más de mil personas heridas.
Como parte de sus acciones de memoria histórica, el Colectivo Nicaragua Nunca Más informó que mantiene un proceso de documentación de casos de presuntas violaciones a los derechos humanos y destacó la creación del Museo de la Memoria, una plataforma digital que recopila información sobre personas señaladas por las víctimas como responsables de actos de represión, persecución y tortura.
En su pronunciamiento, la organización responsabilizó a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, así como a instituciones estatales y estructuras parapoliciales, por los hechos ocurridos durante la crisis de 2018. Además, reiteró su demanda de verdad, justicia y reparación para las víctimas.
Las protestas iniciadas en abril de 2018 fueron calificadas por el Gobierno nicaragüense como un intento de golpe de Estado. Sin embargo, organismos internacionales y grupos de derechos humanos han señalado que la respuesta estatal derivó en graves violaciones a los derechos fundamentales de la población.






