Las tensiones entre China y Panamá volvieron a aumentar luego de que la Embajada china defendiera las inspecciones a buques panameños y respondiera a las críticas del gobierno de José Raúl Mulino y de Estados Unidos. El choque se produce en medio de la disputa por los puertos de Balboa y Cristóbal.
La representación diplomática de Beijing aseguró que las inspecciones seguirán aplicándose porque forman parte de sus facultades como Estado rector de puerto. Según China, los controles responden únicamente a razones de seguridad marítima y cumplen con normas internacionales.
La respuesta llegó después de que el embajador estadounidense en Panamá, Kevin Cabrera, afirmara que las inspecciones a barcos con bandera panameña aumentaron cerca de un 400 % tras el fallo de la Corte Suprema sobre Panama Ports Company.
China rechazó esa versión y sostuvo que varios buques registrados en Panamá estuvieron involucrados en accidentes en aguas chinas durante 2026. Sin embargo, el comunicado no identifica embarcaciones, fechas ni investigaciones que respalden esas afirmaciones.

La controversia se agravó tras el intercambio diplomático en la Asamblea General de la OEA. Allí, representantes chinos cuestionaron la decisión de Panamá sobre la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, administrados por una filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison.
El comunicado también respondió al canciller panameño, Javier Martínez-Acha, quien defendió la independencia judicial de su país. Beijing aseguró que su sistema político también se basa en el Estado de derecho y rechazó las críticas formuladas durante el debate.
Además, la Embajada china insinuó que Panamá actúa bajo la influencia de una “tercera parte”, en una aparente referencia a Estados Unidos. El nuevo pronunciamiento confirma que el conflicto ya trasciende el ámbito comercial y se ha convertido en un nuevo foco de disputa geopolítica en Centroamérica.







