La gastronomía centroamericana gana terreno en Corea del Sur con la apertura de Shucos, un restaurante en Seúl dedicado a uno de los platillos callejeros más populares de Guatemala. Ubicado junto al monte Nam, en el barrio multicultural de Haebangchon, el local introduce a los comensales coreanos y extranjeros a una experiencia culinaria poco conocida en el país asiático.
En una ciudad donde la oferta latinoamericana suele estar dominada por restaurantes mexicanos, Shucos se presenta como una propuesta innovadora, advierte el diario Korea Times en una amplia reseña del local.
El establecimiento ocupa cuatro niveles con diseños diferenciados pero armoniosos, ambientados con música en español y decorados con fotografías que evocan la cultura guatemalteca, especialmente la ciudad colonial de Antigua. El espacio incluye áreas interiores acogedoras y una terraza con vistas tanto a la montaña como al paisaje urbano del oeste de Seúl.
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El plato estrella es el “shuco”, cuyo nombre proviene del término guatemalteco para “sucio”, un bocadillo que dista mucho del tradicional hotdog. Se sirve en un pan tostado de mayor tamaño y relleno con carne asada en rodajas, ya sea salchicha, longaniza, bistec o una combinación de las tres. Se acompaña de guacamole fresco, repollo, mayonesa, ketchup, mostaza y, en ocasiones, chimichurri. Una salsa verde picante casera aporta un toque distintivo. El precio oscila entre 10,000 y 13,000 wones, equivalentes a entre $7 y $9 aproximadamente.
Los shucos tuvieron su origen en ventas callejeras frente al Liceo Guatemala, un reconocido colegio de la capital guatemalteca, de ahí se extendieron por toda la capital y luego por todo el país, hasta alcanzar mesas en todo el mundo.

El menú incluye también el popular “elote loco”, mazorca cubierta con mayonesa, ketchup, mostaza, queso y especias, que se vende por 10,000 wones (unos $7). Otra opción son los chicharrones crujientes acompañados de guacamole y sazonados con chile en polvo y limón, por 8,000 wones (alrededor de $6). La oferta de bebidas abarca café guatemalteco, cervezas, cócteles y sodas, destacando la Corona Margarita como una de las favoritas.
El propietario del restaurante creció en Guatemala y decidió abrir el negocio en Corea del Sur impulsado por la nostalgia y el deseo de compartir su herencia cultural. En su país natal, los shucos suelen venderse en carritos callejeros durante la noche, especialmente en zonas concurridas y frente a bares, convirtiéndose en un punto de encuentro social.
Más allá de la comida, el objetivo del emprendedor es tender un puente cultural entre Guatemala y Corea del Sur. El restaurante atrae tanto a coreanos curiosos por nuevos sabores como a residentes latinoamericanos y turistas internacionales.







