A pocas horas del inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella, una de las comparaciones que más fuerza ha cobrado en Colombia es la que lo vincula con el modelo político impulsado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.
El propio mandatario colombiano ha expresado en distintas oportunidades su interés por replicar algunos de los ejes que han marcado la gestión salvadoreña. En especial, le interesa hacerlo en materia de seguridad.
Más que una comparación entre dos líderes, el paralelismo apunta a una serie de propuestas que comparten una misma dirección. La lucha contra el crimen organizado, la modernización del Estado y una relación más estrecha con El Salvador forman parte de una agenda que busca marcar un cambio respecto a administraciones anteriores.
¿Qué replicará Abelardo?
La primera coincidencia es la seguridad. Bukele convirtió el combate a las pandillas en el eje central de su gobierno y logró posicionar este tema como la principal prioridad del Estado. De la Espriella, por su parte, ha prometido enfrentar con mayor firmeza a las organizaciones criminales. Además, quiere recuperar el control de las zonas afectadas por la violencia.

Otro punto en común es la apuesta por una respuesta más contundente frente al crimen. Mientras el gobierno salvadoreño endureció su estrategia contra las estructuras criminales, el presidente colombiano ha planteado fortalecer a las Fuerzas Armadas. Igualmente, ha propuesto fortalecer la Policía como parte de su política de seguridad.
También existen coincidencias en el plano administrativo. Bukele reorganizó instituciones públicas con el objetivo de hacer más eficiente el funcionamiento del Estado, mientras que De la Espriella propone reducir ministerios. Además, quiere disminuir la burocracia y simplificar la estructura estatal como parte de su programa de gobierno.
A ello se suma una narrativa de ruptura con la política tradicional. Ambos llegaron al escenario nacional presentándose como alternativas frente a las élites políticas establecidas y con un discurso orientado a impulsar cambios profundos en la forma de gobernar.
De la Espriella también ha manifestado su intención de fortalecer la cooperación con El Salvador y ha señalado a Bukele como una referencia en materia de seguridad.

Aunque las coincidencias son evidentes en varios aspectos, expertos advierten que trasladar el modelo salvadoreño a Colombia supone desafíos distintos. La realidad de ambos países difiere por la dimensión del territorio, la presencia de múltiples grupos armados ilegales y las características de sus instituciones.
Aun así, el inicio del nuevo gobierno colombiano abre un debate regional sobre hasta qué punto algunas de las políticas implementadas en El Salvador podrían influir en la estrategia que adoptará Bogotá durante los próximos años.






