La muerte de El Mencho expone rol clave de su esposa en el Cartel Jalisco Nueva Generación

La caída del jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación reabre el debate sobre el poder femenino en las estructuras financieras del narcotráfico.

Rosalinda González Valencia, esposa de El Mencho.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrida el 22 de febrero, fue presentada como el golpe definitivo contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las imágenes de enfrentamientos armados y vehículos incendiados dominaron los titulares, mientras analistas advertían sobre un posible vacío de poder dentro de una de las organizaciones criminales más grandes de México.

Sin embargo, la narrativa centrada en la figura del capo violento deja fuera un componente esencial del funcionamiento del cartel: su estructura financiera y familiar. En ese engranaje destacó presuntamente Rosalinda González Valencia, conocida como “La Jefa”, señalada por las autoridades como pieza clave en el manejo de empresas, propiedades y sociedades vinculadas al lavado de dinero del grupo criminal.

González Valencia, originaria de la familia Valencia —históricamente ligada a la red de Los Cuinis— fue arrestada en varias ocasiones y condenada en 2021 a cinco años de prisión por lavado de dinero, aunque obtuvo su libertad el año pasado por buen comportamiento.

Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el peligroso jefe criminal del Cartel Jalisco Nueva Generación abatido el domingo por fuerzas federales mexicanas.

Según investigaciones oficiales, habría supervisado decenas de negocios y estructuras corporativas utilizadas para integrar capital ilícito a la economía formal, convirtiéndose en el soporte económico del CJNG mientras su esposo representaba su rostro más violento.

Especialistas en crimen organizado sostienen que los carteles no se sostienen únicamente con fuerza armada, sino con redes financieras, lealtades familiares y gestión empresarial. En estos esquemas, el papel de las esposas y familiares directos no es decorativo, sino estratégico.

La autoridad femenina, aunque menos visible, suele concentrarse en la administración, el resguardo de activos y la preservación de secretos dentro de estructuras donde la traición se paga con la vida.

La eliminación de un líder no implica necesariamente el colapso de la organización. Analistas advierten que las estrategias de “decapitación” criminal, centradas en capturar o abatir cabecillas, pueden resultar simbólicamente poderosas, pero no siempre desmantelan la arquitectura financiera y familiar que garantiza la continuidad operativa. En ese contexto, la muerte de El Mencho representa tanto una ruptura como una revelación sobre la dimensión menos visible —y frecuentemente subestimada— del poder en el narcotráfico.

 

Exit mobile version